Miravet, un castillo templario en el curso del río Ebro

4/15/2015 Beldz 0 Comments


Hace años que quería visitar el castillo de Miravet. Me atraía su condición de castillo templario y las vistas sobre las tierras del Ebro que ofrecía desde su cima. El castillo, a pesar de que no está en muy buenas condiciones, se presentaba ante mí como un lugar lleno de historia que hacía falta visitar. Pero no fue hasta este mes de abril que pude acercarme a sus muros. Os aseguro que, si aún no lo habéis visitado, esta fortaleza medieval colmará vuestras expectativas; quizá no tanto en cuanto a su preservación, pero sí en cuanto al paisaje circundante. Su situación estratégica y dominante ha hecho que este lugar fuera un asentamiento de gran valor desde la prehistoria. Los primeros restos conocidos datan del siglo II a.C., época en la que los íberos ocupaban la zona. Más tarde, y ya en plena época medieval, nos encontramos con un castillo andalusí, reformado a principios del siglo XII para proteger la frontera de al-Andalus. Aún pueden apreciarse algunas estructuras de esta primitiva fortaleza andalusí -una parte del recinto superior y de las murallas- sobre la cual se construyó el castillo templario. ¿Queréis conocer un poco más su historia? ¡Seguid leyendo!



La época en la que el castillo pasó a manos de la Orden del Temple fue la más esplendorosa de la localidad. Empezó en la segunda mitad del siglo XII, cuando el conde Ramon Berenguer IV, a raíz de su proceso de expansión, conquista Tortosa a los musulmanes. Es entonces cuando el conde dóna a los templarios el castillo andalusí, cuyos muros se transforman y amplían para convertirse en una de las fortalezas templarias más importantes de la Península. De las reformas, datadas entre la segunda mitad del siglo XII y durante el siglo XIII, destaca la construcción de la iglesia, decorada de forma austera, tal y como prescribía la Regla -basada en los preceptos cistercienses-. El fin de esta etapa de poder templario fue dramático: en 1307, el rey Jaime II ordenó la detención de los templarios de Miravet y la confiscación de todos sus bienes. Al no aceptar esta orden, los templarios resistieron durante un año el asedio del castillo, hasta su capitulación en 1308. Con la disolución de la orden del Temple, sus posesiones son transferidas a la orden del Hospital, aunque el Ejército real consigue conquistarlo en 1466. En época moderna, el castillo de Miravet se reforma debido a las exigencias de la nueva artillería y es escenario de ataques diversos, como los que tienen lugar durante la Guerra dels Segadors. Ya en el siglo XIX, el castillo es ocupado por tropas liberales y carlistas hasta que es vendido a particulares. También fue ocupado por las tropas franquistas. En 1990, los propietarios hacen donación del castillo a la Generalitat de Catalunya, que lo declara Bien Cultural de Interés Nacional y lo abre al público en julio de 1994 después de obras de excavación y restauración.

Recordar la visita al castillo de Miravet me llena de nostalgia y satisfacción, en parte porque fui el día de mi cumpleaños. Nos acompañó el sol y el viento -suele ocurrir cuando subes a la cima de una montaña, aunque en esta ocasión no fue excesivamente molesto-, y había pocos turistas en ese momento. Llegar a Miravet es bastante fácil y está bien indicado: si venís desde Barcelona por la autopista AP-7, tenéis que desviaros por la salida 34 hasta enlazar con la nacional N-420. Una vez llegáis a la localidad de Móra d'Ebre, hay que tomar la carretera T-324 en dirección Benissanet y Miravet. ¡No hay pérdida! Si venís desde Tarragona, como nosotros, se tarda una hora en llegar y el paisaje que ofrece la nacional es para enmarcar: cuando nos adentramos en la comarca del Priorat, se empiezan a ver campos de viñas, muy típicas de esta zona. ¡Ah! Justo al lado del castillo hay un aparcamiento. En este caso, no se trata de un castillo inaccesible para los vehículos. Así que si sois perezosos y no os gusta caminar, no tendréis ningún problema. Los más fuertes y aventureros pueden subir al castillo desde la localidad. Por cierto, la entrada de adulto cuesta 3,50€, un poco cara teniendo en cuenta el estado en el que se encuentra el edificio. ¡Lo que más impresiona son las vistas! Espero que podáis apreciarlas a través de mis fotografías.




Vistas exteriores del castillo de época templaria y puerta de entrada

Recinto inferior




Terraza construida en la primera mitad del siglo XVII




Entrada al recinto superior

El recinto superior se estructura en torno a un patio de armas

Refectorio

Galería que servía como claustro y aportaba iluminación a la entrada de la iglesia

Iglesia

Escalera de caracol que lleva a la azotea






Ubicación geográfica


Visita: 10/04/2015

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