Author: Beldz
•23.5.13

Las pinturas de Canaletto parecen estampas turísticas. Siempre me ha fascinado su precisión pictórica, su pincelada tan detallista y minuciosa. Cada pintura de Canaletto es una obra maestra. En esta ocasión, os traigo algunas de las que realizó en Venecia. Unas pinturas que nos transportan a la ciudad de los canales. Su punto de vista nos introduce en sus calles. Paseamos por la Piazza de San Marco. Nos sentamos cerca de la basílica de Santa Maria della Salute. Nos relajamos en una góndola. Compartimos sus fiestas y tradiciones. Respiramos la Venecia del siglo XVIII.

Pintor veneciano, el más famoso pintor de vistas del siglo XVIII. Comenzó a trabajar realizando decorados teatrales (la profesión de su padre), pero se inclinó hacia la pintura durante una visita a Roma en 1719-1720, en que recibió la influencia de Giovanni Paolo Panini. Hacia 1723 pintaba efectistas y pintorescas vistas de Venecia, caracterizadas por fuertes contrastes de luz y sombra y por su libre ejecución. Mientras, en parte debido a la influencia de Luca Carlevaris, y en buena medida rivalizando con él, Canaletto comenzó a ejecutar vistas mucho más precisas topográficamente, de punto de vista más alto, y de ejecución más minuciosa y tersa, características que determinan la mayor parte de su producción posterior. Al mismo tiempo, fue cada vez más prolífica su producción de dibujos, tanto a lápiz com a tinta, y comenzó a pintar los temas de ceremonias y fiestas que finalmente formaron una parte importante de su obra.

Sus clientes fueron principalmente coleccionistas ingleses, para quienes realizó a menudo series de vistas de un mismo tamaño. Entre ellos, cabe destacar a Joseph Smith (1682-1770), comerciante inglés de Venecia que fue nombrado cónsul británico allí en 1744. Tal vez fue a instancias suyas como Canaletto amplió su repertorio en la década de los cuarenta, para incluir temas de la tierra firme veneciana y de Roma, y asimismo la producción de numerosos caprichos. También prestó atención creciente a las artes gráficas, realizando una destacable serie de aguafuertes, y muchos dibujos a pluma y a pluma y aguada, como obras independientes y no como preparación de pinturas. Esto le condujo a cambios en su estilo pictórico, agudizando una tendencia ya bien acusada hacia una ejecución estilizada y mecánica.

Utilizó con frecuencia la cámara oscura como recurso para componer. En 1746 fue a Inglaterra. Durante una temporada tuvo mucho éxito, realizando vistas de Londres y diversas viviendas rurales. Después, con la caída de la demanda, su pintura fue haciéndose progresivamente más amanerada y falta de vida, hasta el punto de que llegaron a propagarse rumores, probablemente difundidos por sus rivales, de que en realidad él no era el famoso Canaletto, sino un impostor. En 1755 regresó a Venecia, donde siguió pintando el resto de su vida. Canaletto ejerció una gran influencia en Italia y fuera de ella. Su sobrino Bernardo Bellotto llevó su estilo a Europa central, y entre sus seguidores ingleses están William Marlow y Samuel Scott.

Bacino di San Marco on Ascension Day (1739) 
[Museu Nacional d'Art de Catalunya]

Bacino di San Marco on Ascension Day (1734) 
[Collection of Her Majesty the Queen]

 Regatta on the Grand Canal (1734) 
[Collection of Her Majesty the Queen]

 El Gran Canal, desde San Vio, Venecia (1724)
[Museo Thyssen, Madrid]

 Entrance to Grand Canal and Santa Maria della Salute (1743) 
[National Gallery, Washington]

 La plaza de San Marcos en Venecia (1724) 
[Museo Thyssen, Madrid]

 Piazza San Marco and the Piazetta, South East (1743) 
[National Gallery, Washington]

 Piazza San Marco, South and West (1731) 
[Wadswoth Atheneum Museum, Hartford]

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La pequeña descripción de la vida de Canaletto la he extraído del siempre útil Diccionario de arte de Ian Chilvers. Canaletto es uno de mis pintores favoritos. Contemplar una de sus pinturas es una satisfacción, un deleite visual. También lo son las de su sobrino Bernardo Bellotto, que siguió el estilo vedutista (es decir, el estilo paisajístico de vistas urbanas y panorámicas típico del siglo XVIII) de su tío. Os recomiendo experimentar la visión de un Canaletto. Si ya lo habéis hecho, entenderéis el sentimiento que he tratado transmitir. Para los amantes del paisaje, además, se convierte en una experiencia sublime.

Author: Beldz
•5.5.13

Cuando hice mi crónica de los dos días que pasé en Milán, os dije que dedicaría una entrada especial al Duomo. He tardado un poco, ¡pero aquí la tenéis! De todas las catedrales que he visto, la de Milán es, sin duda, una de mis favoritas (junto a la de Saint-Denis de París). Quizá me gustó tanto porque el visitante tiene la posibilidad de subir a las terrazas, desde donde se puede contemplar la catedral de una manera privilegiada. Os aseguro que es una experiencia increíble estar rodeada de pináculos, agujas, estatuas, gárgolas, capiteles, ventanas con preciosas tracerías... Y cuando estás allí, te preguntas cómo fue posible construir esta maravilla arquitectónica en una época en que no existían los mismos recursos que ahora. O cómo fue posible este derroche de imaginación y fantasía. Es una lástima que estuviera en obras el punto más alto de la catedral, donde se alza la Madonnina, una estatua de cobre dorado realizada por Giuseppe Perego en 1774. También es preciso destacar que su construcción se prolongó a lo largo de los siglos. Empezaron en el siglo XIV, pero no fue hasta el siglo XIX que se completó: la fachada, dividida en cinco partes, se terminó en 1814. Es por eso que la catedral presenta una mezcla de estilos: predomina el gótico y el neogótico, pero también tiene toques renacentistas y barrocos.

La catedral de Milán, con sus 157 metros de longitud y un espacio para más de 40.000 personas en su interior, es una de las catedrales católicas más grandes del mundo, la segunda de Italia después de la basílica de San Pedro en Roma. Tiene cinco naves, una central y dos laterales por cada lado. El lugar donde se alza, ahora en el corazón de la ciudad de Milán, estuvo ocupado desde el siglo V por la basílica de San Ambrosio. Luego, en el año 836, se le agregó la basílica de Santa Tecla, pero en 1075 ambos edificios fueron destruidos por un incendio y se emprendió, en 1386, la construcción del Duomo, de ladrillo revestido de mármol de Candoglia -de un precioso blanco con tonalidades rosadas-. Su interior, en cambio, presenta un mármol más oscurecido, con largas columnas rematadas por grandes capiteles decorados con estatuas. De hecho, en toda la catedral hay un total de 3400 estatuas, 96 gárgolas y 135 agujas, encima de las cuales también se alzan estatuas diversas. Las puertas de acceso son dignas de mención: son cinco grandes puertas de bronce decoradas con relieves que narran algunos de los episodios centrales de la Biblia, como la pasión de Cristo o la vida de la Virgen. Son tremendamente espectaculares.

No os quiero abrumar con más datos. Más o menos ya nos hemos hecho a la idea de la importancia que tiene la catedral de Milán a nivel artístico. Así que os dejo con algunas de las fotografías más bonitas que hice. ¡Espero que os gusten!






















Author: Beldz
•28.4.13

Han pasado casi cuatro meses desde la última vez que os mostré mis últimas compras literarias. Así que ya toca un nuevo repaso. Esta vez, he comprado o me han regalado -porque también fue mi cumpleaños- diversos clásicos y libros de historia que tenía muchas ganas de tener. Por ejemplo, empezamos por dos clásicos italianos de finales del medievo y principios del Renacimiento. El primero, El Príncipe, es una nueva edición que ha publicado Ariel con motivo del quinto centenario de su publicación. Es una buena oportunidad para hacerse con este clásico que aún influye en la actualidad. El segundo, el Decamerón, es otro clásico que debe figurar en cualquier buena biblioteca. Debolsillo lo acaba de publicar en tapa dura y con una excelente introducción de Vittore Branca, titulada Boccaccio medieval. Si queréis profundizar un poco más sobre uno de los cuentos que aparece en el libro, Nastagio degli Onesti, os remito a una serie de artículos que escribí sobre Boccaccio y Botticelli.
  • El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo: En la línea de «El arte de la prudencia» de Baltasar Gracián, y pese a que hay varias ediciones de «El príncipe» en el mercado, esta nueva edición, que coincide con el quinto centenario de su escritura, posee un triple valor añadido: una cuidada traducción realizada por el prestigioso profesor Emilio Blanco, una selección de textos inéditos de Maquiavelo sobre la ambición, la ingratitud, la fortuna y la ocasión y unos mapas conceptuales con los principales conceptos de «El príncipe».
  • Decamerón, de Boccaccio: Giovanni Boccaccio logró con el Decamerón, en palabras de Herman Hesse, «la primera gran obra maestra de la narrativa europea». Titulado así por la palabra griega que designa «diez jornadas», es uno de los grandes monumentos de la literatura universal. Siete damas y tres jóvenes se retiran a las afueras de Florencia huyendo de la peste de 1348. Allí permanecen diez días con sus diez noches y, para distraerse, cada uno de ellos debe hacerse cargo de una jornada completa de entretenimiento. La actividad principal se centra en la narración de cuentos de amor y muerte y engaño, protagonizados por clérigos lascivos, reyes locos, amantes taimados y milagreros farsantes, entre otros. Abre esta edición el célebre ensayo Boccaccio medieval, donde Vittore Branca disecciona el espíritu boccacciano para reivindicar su gozosa tradición medieval y rechazar las lecturas renacentistas espurias y forzadas.


Tampoco puede faltar en mis compras literarias algún libro de historia medieval. En esta ocasión, me decidí por uno un tanto macabro que nos hace reflexionar sobre la naturaleza de la guerra a partir de las atrocidades que se cometían en la Edad Media.
  • A hierro y fuego. Las atrocidades de la guerra en la Edad Media, de Sean McGlynn: Desmitificando los tópicos con que se nos suelen presentar los tiempos de la caballería, Sean McGlynn, profesor de la Universidad de Bristol, nos descubre en este libro la salvaje realidad de la guerra en la Edad Media: una realidad de trato brutal contra soldados y civiles, de presos masacrados, ciudades saqueadas, campos devastados… Nada de esto era fortuito, sino que estaba encaminado a lograr unos determinados objetivos. No se trata, sin embargo, de contarnos horrores del pasado, sino de hacernos reflexionar acerca de la naturaleza de la guerra, acerca de problemas que tienen plena vigencia en el siglo XXI.



Zoé Oldenbourg (1916-2002) me encanta. Historiadora especializada en la Edad Media francesa, se dedicó a escribir diversas novelas sobre el mundo del catarismo, como Las ciudades carnales y Los quemados, dos novelas que os recomiendo encarecidamente. Tiene una narrativa bastante particular, pero para los amantes de este tema en concreto es una autora imprescindible. Es una pena que sólo se encuentren en castellano sus obras más conocidas. Ando detrás de otro de sus libros más memorables, Las cruzadas. Lo tengo localizado. El problema es que está hecho polvo. Me parece que voy a comprarlo igualmente, porque lo que realmente importa no es que quede bien en la estantería, sino el conocimiento que reside en él.
  • Barro y cenizas, de Zoé Oldenbourg: En los confines de la Champaña y la Borgoña, en el siglo XII francés, se desarrolla la vida conyugal de la hermosa Aalais y de Ansiau, barón de Linnières: su amor, su separación, los hijos, su senectud y su muerte.
  • La piedra angular, de Zoé Oldenbourg: Un impresionante retablo de hombres y paisajes -desde los caminos del Languedoc hasta los valles de Palestina- del lejano mundo feudal prodigiosamente reconstruido en un libro que ha sido calificado como la mejor novela histórica de todos los tiempos.


Cada Sant Jordi tengo la costumbre de comprarme algún libro. Además, también coincide con el Día del Libro, así que es una buena oportunidad para darse un capricho o encontrar algunos saldos. Este año, he comprado dos libros descatalogados a muy buen precio: uno de ellos es la Breve historia de la Orden del Temple, del historiador José Luis Corral -un libro que no conocía pero que me atrajo inmediatamente-. El otro es una pequeña maravilla: El maleficio, de Jean Lorrain (1855-1906). Tengo cierta predilección por los autores decadentistas y simbolistas franceses. Jean Lorrain es uno de ellos, un dandi extraordinario, polémico, caído en la espiral del vicio, poeta. De momento sólo he leído Monsieur de Bougrelon, una obra maestra publicada por Cabaret Voltaire, que nos cuenta la historia del señor de Bougrelon, un dandi olvidado, extravagante, pasado de moda. Según los editores, es un retrato literario magistral, a inscribir sin ningún género de duda en el panteón de la estética fin-de-siècle, muy cerca del Des Esseintes de Huysmans.
  • Breve historia de la Orden del Temple, de José Luis Corral: Este ensayo pone en claro muchos de los mitos que se han ido transmitiendo a lo largo de los siglos acerca de la Orden del Temple. Esta obra nos descubre las interioridades de la mítica orden, explicándonos todo tipo de detalles curiosos: la jornada de un templario en tiempos de paz, las normas por las que se regía la orden, las circunstancias en que se implicó en las Cruzadas, la estructura jerárquica, el modo en que se financiaba, sus conflictos con la aristocracia y la realeza europea... Un completo y documentador ensayo en el que se rehuye de los ritos, mitos y leyendas que a lo largo de los siglos se han ido forjando en torno a una de las instituciones más fascinantes, enigmáticas y controvertidas de la historia.


  • El maleficio, de Jean Lorrain: El perverso señor de Phocas, personaje central de esta novela, resume por sí solo todo el espíritu de su autor. Esta novela, fundamental para entender el surrealismo, constituye, como toda la obra de Lorrain, una feroz y despiadada crónica mundana del París nocturno y cosmopolita de la belle époque.El protagonista se desliza sin control en una espiral de excesos que lo lleva a un mundo alucinado. Una novela negra que refleja la decadencia decimonónica y arranca las máscaras que, hoy como entonces, nos esconden.


Uno de los períodos del arte que más me gusta es el Romanticismo. Hacía mucho tiempo que sentía la inquietud de leer el que se considera su texto fundacional, a pesar de que Victor Hugo lo escribió en un año ya bastante tardío (1827). El manifiesto romántico es un prefacio que el autor escribió para su obra de teatro Cromwell. La editorial Península lo ha publicado de manera autónoma, junto con otro texto sobre Shakespeare que Victor Hugo escribió para ensalzar la figura del dramaturgo. En esta ocasión, os puedo ofrecer una pequeña reseña, porque ya lo he leído: se trata de un libro denso, difícil de entender, con algunas partes que me parecieron bastante pesadas, pero con otras realmente sublimes. Victor Hugo expone sus ideas sobre el teatro de su época, rompiendo radicalmente con las tradiciones clásicas, es decir, con la unidad de acción, espacio y tiempo. Nos ofrece un texto fundamental para entender lo que representó el movimiento romántico respecto a lo que hasta entonces había predominado: la tradición clásica en las artes.
  • Manifiesto romántico, de Victor Hugo: En efecto, la sociedad comienza cantando lo que sueña, cuenta después lo que hace y, en fin, se pone a pintar lo que piensa. Es por esta última razón, digámoslo de paso, que el drama, uniendo las cualidades más opuestas, puede estar al mismo tiempo lleno de profundidad y lleno de relieve y ser simultáneamente filosófico y pintoresco. Sería consecuente añadir aquí que todas las cosas pasan.


No voy a negar que yo también me siento seducida por la moda de los cupcakes, esas magdalenas recubiertas con chocolate, caramelo, queso fresco, limón... Hay para todos los gustos. Así que un día, cuando vi que Libros Cúpula había publicado un mini libro, bastante asequible de precio, dedicado a los cupcakes, decidí comprarlo. Es un librito interesante, cómodo y fácil de utilizar. ¡A practicar!
  • Cupcakes, de Estérelle Payany: 28 sabrosas recetas, divertidas y vistosas, en un minilibro que podrás llevar siempre contigo para cocinar cómodamente y con estilo en cualquier ocasión, ya sea en tu casa, de vacaciones o en una reunión de amigos.


Author: Beldz
•20.4.13

El tapiz de Bayeux es una fuente histórica y artística de valor incalculable. A mí siempre me ha fascinado. De hecho, los tapices en general me gustan mucho; me parece increíble la paciencia del tejedor y las horas invertidas para historiar sobre una tela un hecho histórico de gran relevancia o cualquier otro tema simbólico. Uno de mis preferidos son los tapices de La dama y el unicornio, de finales del siglo XV, que se encuentran en el museo de Cluny de París, en una sala especial que realza todo su esplendor.

Pero en esta ocasión no voy a hablaros de estos tapices, sino de otro que tiene una gran fama: el tapiz de Bayeux, que recibe este nombre porque se encuentra en la localidad francesa de Bayeux, en el Musée de la Reine Mathilde. Está bordado sobre un lienzo de lino blanco de 68 metros de largo y 53 centímetros de alto, dividido por 58 escenas que cuentan la conquista normanda de Inglaterra, producida en el siglo XI. Os pongo en antecedentes: el reino de Inglaterra se formó en el siglo X, con alternancia en el poder de dinastías anglosajonas y reyes daneses que se disputaban el territorio de la llamada heptarquía, los siete dominios originales, entre los que destacaba el condado de Wessex. Cuando Canuto el Atrevido, último rey danés, murió sin herederos, en 1042, lo sucedió su hermanastro por parte de madre, Eduardo el Confesor, un sajón que había pasado 25 años desterrado en Normandía. Eduardo inauguró un largo período de paz y prosperidad, pero tuvo que hacer frente a la rebelión de Godwin, duque de Wessex, que se oponía a la influencia normanda promovida por el rey. Pese a todo, Eduardo decidió que su sucesor sería Guillermo, duque de Normandía, y relegó a segundo plano las reivindicaciones anglosajonas. Pero a la muerte de Eduardo en 1066, fue Haroldo, hijo de Godwin, quien se proclamó rey con el respaldo de la nobleza local. Guillermo, con el aval del Papa, cruzó el canal de La Mancha con una flota y se enfrentó con Haroldo en la batalla de Hastings, donde Haroldo halló la muerte. Empezaba así el dominio normando en Inglaterra, que influyó profundamente en la historia de Gran Bretaña.

La suerte del conflicto entre el normando Guillermo y el anglosajón Haroldo II se decidió el 14 de octubre de 1066 en lo alto de Senlac Hill, a unos pocos kilómetros de Hastings (Sussex). En este cerro se atrincheró la infantería pesada de Haroldo, atacada durante todo el día por los arqueros y la caballería de los normandos. Por la mañana, la ofensiva de los normandos no obtuvo ningún resultado, pero luego las filas de los sajones empezaron a resquebrajarse, hasta que la caballería logró penetrar en su formación y mató a Haroldo. 

El tapiz se atribuyó durante mucho tiempo a Matilde de Francia, esposa de Guillermo el Conquistador. Pero probablemente fue un encargo de Odón, hermanastro de Guillermo y obispo de Bayeux, y se confeccionó en Inglaterra, en Kent, de donde era duque Odón. De allí lo llevaron a Francia, a Bayeux, donde el tapiz debía exponerse en la catedral de la ciudad como testimonio de la gloria normanda. En este fragmento, los drakkar normandos surcan las aguas del canal de La Mancha para arribar a Inglaterra.

El tapiz no es sólo un despliegue de información sobre los usos y costumbres de una batalla medieval, sino que también aparece, en las franjas superior e inferior, escenas de la vida diaria, como las labores agrícolas. Para analizarlo más profundamente, os he copiado un fragmento del libro La caballería y el mundo caballeresco, de Josef Fleckenstein:

Es una suerte que, además de las fuentes narrativas, se nos haya conservado un testimonio visual de gran calidad de aquel acontecimiento: el famoso tapiz de Bayeux. El tapiz representa la batalla como un combate entre jinetes. El principal interés se centra claramente en la caballería, que es también la que decide el resultado. Los normandos se aseguraron la superioridad táctica mediante un ataque por sorpresa de su ejército de caballería. Los guerreros de a caballo de ambos bandos, llamados también milites, como en Francia, portan cotas de nudillos y ojetes, además de escudos largos almendrados y yelmos con protector de nariz, denominados a menudo en literatura cascos normandos. Los escudos largos llevan por lo general un cerco de color y están decorados con dibujos ornamentales o figuras; sirven, evidentemente, para caracterizar a sus portadores, por lo que funcionan como un precedente del escudo de armas, sin serlo aún de manera genuina. La forma del escudo suele denominarse también normanda, aunque esta atribución sea dudosa -en la medida en que, a pesar de aparecer testimoniada por primera vez en el tapiz de Bayeux, lo mismo que el nasal o protector de nariz, no lo portan sólo los normandos sino también sus enemigos, los sajones-. Permítasenos, no obstante, la hipótesis de que los normandos contribuyeron, al menos, de manera importante al desarrollo y propagación de esta forma de escudo, que sin duda alguna perfeccionaron.


La serie de imágenes del tapiz describe de un modo especialmente impresionante el uso de las principales armas de ataque, la lanza y la espada, común desde siempre entre los milites. Como es natural, la espada sólo se utilizaba cuando el combate no se había decidido a lanzadas o cuando la lanza se había quebrado. Pero lo más revelador es la posibilidad de reconocer los distintos tipos de manejo de la lanza. Durante la marcha, se lleva apoyando el regatón en el estribo y, a menudo, al hombro, o sostenida libremente en la mano. La imagen, sin embargo, cambia durante el ataque. En ese momento, el jinete procura alargar su alcance arrojando la lanza sobre el contrario, pero la manera más segura y eficaz de utilizarla consiste en alancear con ella, sobre todo cuando se ataca en formación cerrada. El jinete debe estar en ambos casos firmemente asentado, posición permitida por el uso del estribo. De hecho, todos los milites aparecen representados en el tapiz con el estribo y también con espuelas, que en el apogeo de la caballería se convertirán en símbolo de la condición caballeresca.



El tapiz reproduce una imagen de la batalla poco habitual por su amplitud y nos proporciona adicionalmente algunas indicaciones que merecen nuestra atención. Así, por ejemplo, uno de los participantes en la batalla es el obispo Odón de Bayeux, hermanastro del duque Guillermo. El obispo aparece revestido de la armadura acostumbrada, pero por su condición episcopal no porta espada sino una maza. Así, el hecho de que el obispo Odón de Bayeux prestara personalmente servicio de armas no constituye ninguna rareza sino que nos demuestra que los normandos fueron unos aplicados alumnos de los francos, pues responde a la práctica observada ya en Carlomagno de integrar en el servicio de la guerra a los magnates espirituales al igual que a todos los demás vasallos de la corona. El obispo Odón se limitaba, por tanto, a cumplir con su deber feudal. Sin embargo, es notable que, a pesar de cubrirse con una armadura completa, porta maza en vez de espada. El servicio de guerra estaba prohibido a los clérigos por el mandamiento eclesiástico según el cual quien echa mano de la espada, morirá por la espada. Al portar maza, el obispo evita formalmente incurrir en culpa, a pesar de que la maza sirve para el mismo objetivo que la espada.

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Parte de la información la he extraído de dos libros que os recomiendo: uno es Cómo leer la historia en el arte, de Burkhard Schwetje y Flavio Febbraro. Los autores seleccionan momentos históricos relevantes y los ilustran con una pintura que también destaca ese preciso acontecimiento de la historia. El otro es La caballería y el mundo caballeresco, de Josef Fleckenstein, un estudio sobre el nacimiento y la consolidación en la Europa medieval de esta clase social.

Author: Beldz
•11.4.13

Con un poco de retraso (me parece que no voy a ser capaz de tenerlo listo a principios de cada mes, como dije), os traigo la segunda tanda de películas y series que he visto durante el pasado mes de marzo y estos primeros días de abril. Las fichas las he extraído de IMDb y de Filmaffinity.


Si tuviera que destacar una película, sin duda sería Un asunto real, protagonizada por Mads Mikkelsen, Alicia Vikander y Mikkel Boe Følsgaard. Nominada a los Oscar de este año como mejor película de habla extranjera, nos cuenta la vida de Carolina Matilde (1751-1775), casada con el rey de Dinamarca Christian VII. No os engañaría si os dijera que es una de las mejores películas de época que he visto: posee una fotografía soberbia, unas interpretaciones de lujo y una historia interesantísima. ¡No os la podéis perder!

Shame y Melancolía son dos dramas que dejan huella. El primero, por la obsesión de su protagonista por el sexo. El segundo porque plantea el fin del mundo. En ambos se respira un aire trágico, depresivo y decadente. Son dos películas difíciles de recomendar. Valhalla Rising tampoco es apta para según qué público, porque apenas hay diálogo. Es una película extraña, pero sumamente bella y sobrecogedora, plagada de simbolismo. Nos cuenta el viaje iniciático que emprende un guerrero para alcanzar la redención.

También me gustaría hacer una pequeña mención para Abraham Lincoln: Cazador de vampiros. Algunos sabréis que me encanta Rufus Sewell. Últimamente estoy repasando su filmografía, que es diversa y de calidad. Si no fuera porque aparece en esta película, ni me hubiera planteado verla. Así de entrada, con este título, parece no augurar nada bueno. Y sin embargo, me encontré con una película muy entretenida, donde predomina ampliamente la acción por encima de la sangre. Si sentís curiosidad por su argumento, os recomendaría que le dierais una oportunidad.

Abraham Lincoln: Cazador de vampiros (2012)
Puntuación: 7

Director: Timur Bekmambetov
Reparto: Benjamin Walker, Mary Elizabeth Winstead, Dominic Cooper, Rufus Sewell, Marton Csokas
Sinopsis: La madre del Presidente Lincoln es asesinada por una criatura sobrenatural, hecho que alimenta su pasión por acabar con los vampiros y todos sus aliados.

Shame (2011)
Puntuación: 6

Director: Steve McQueen
Reparto: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Hannah Ware
Sinopsis: Brandon es un apuesto treintañero neoyorquino con serios problemas para controlar y disfrutar de su agitada vida sexual. Obesionado con el sexo, Brandon se pasa el día viendo páginas pornográficas, contratando prostitutas y manteniendo relaciones esporádicas con solteras de Manhattan. Un día aparece su hermana menor Sissy en casa sin avisar con la intención de quedarse unos días en su apartamento.

Un asunto real (2012)
Puntuación: 10

Director: Nikolaj Arcel
Reparto: Mads Mikkelsen, Alicia Vikander, Mikkel Boe Følsgaard, Trine Dyrholm, David Dencik
Sinopsis: Para la joven Carolina Matilde (Alicia Vikander), casada siendo una adolescente con el rey de Dinamarca Christian VII, es un horror vivir con un marido ciclotímico y estrafalario que propone medidas como nombrar a su perro miembro honorario del Consejo de Estado, o que circulen en Copenhague por la noche carruajes vacíos para recoger a los borrachos. Así las cosas, Carolina se rinde a los encantos del médico personal del rey, un intelectual progresista (Mads Mikkelsen) que se verá dividido entre su lealtad al rey, su amor a la reina y su oportunidad de convertir una Dinamarca aún medieval en un país ilustrado.

Melancolía (2011)
Puntuación: 7

Director: Lars von Trier
Reparto: Kirsten Dunst, Alexander Skarsgård, Kiefer Sutherland, Charlotte Gainsbourg, Charlotte Rampling
Sinopsis: Justine (Kirsten Dunst) y Michael (Alexander Skarsgård) celebran su boda con una suntuosa fiesta en casa de su hermana (Charlotte Gainsbourg) y su cuñado (Kiefer Sutherland). Mientras tanto, el planeta Melancolía se dirige hacia la Tierra...

Valhalla Rising (2009)
Puntuación: 8

Director: Nicolas Winding Refn
Reparto: Mads Mikkelsen, Gary Lewis, Maarten Stevenson, Jamie Sives, Ewan Stewart, Alexander Morton
Sinopsis: Edad Media, siglo X. One-Eye, un enigmático guerrero con una fuerza sobrehumana, que ha permanecido esclavizado durante años, mata a su amo y logra escapar con la ayuda de un niño al que lleva consigo. Tras enrolarse en un barco vikingo, emprenden un viaje que los lleva a una tierra desconocida, donde reinan el dolor y la sangre.

La criatura (2001)
Puntuación: 8

Director: Sebastian Gutierrez
Reparto: Rufus Sewell, Carla Gugino, Jim Piddock, Reno Wilson
Sinopsis: Angus y Lily recorren los pueblos de Irlanda con su puesto ambulante cuando conocen a un viejo marinero de gran fortuna. Tras llevarle hasta su castillo, el marinero les enseña su más preciada captura: una sirena de verdad, viva, encerrada en un tanque de agua. Ávidos de fama y fortuna, Angus y sus hombres roban la criatura marina y planean embarcarla rumbo a América. Tras embarcar con el cargamento, se dan cuenta de que el animal que poseen es tan peligroso como bello. Pero nada puede prepararles para el terror que les espera cuando la corriente les va arrastrando mar adentro.

En la casa (2012)
Puntuación: 6

Director: François Ozon
Reparto: Fabrice Luchini, Ernst Umhauer, Kristin Scott Thomas, Emmanuelle Seigner, Diana Stewart
Sinopsis: Un profesor de literatura francesa, desalentado y hastiado por las insulsas y torpes redacciones de sus nuevos alumnos, descubre entusiasmado que, por el contrario, el chico que se sienta al fondo de la clase, muestra en sus trabajos un agudo y sutil sentido de la observación. Este chico, que se siente extrañamente fascinado por la familia de uno de sus compañeros, escribirá, animado por el profesor, una especie de novela sobre esa familia (y también sobre el profesor), en la que es difícil distinguir entre realidad y ficción.

El violín rojo (1998)
Puntuación: 9

Director: François Girard
Reparto: Samuel L. Jackson, Greta Scacchi, Jason Flemyng, Colm Feore, Carlo Cecchi, Irene Grazioli, Jean-Luc Bideau, Sylvia Chang
Sinopsis: En un taller de la Italia del siglo XVII, un maestro artesanal crea su obra definitiva, un violín perfecto y barnizado en rojo, para su hijo a punto de nacer. A partir de ese momento, el instrumento viaja desde Europa a Canadá, pasando por China, hasta la época actual.


Este mes tampoco ha estado mal en cuanto a series. Con la que más he disfrutado ha sido con la primera temporada de Father Brown, una serie de la BBC que adapta Los relatos del padre Brown que escribió G. K. Chesterton (1874-1936). Este simpático clérigo tiene que investigar una serie de misterios y crímenes que acontecen en su parroquia. Os advierto que no tiene demasiadas pretensiones: los casos de asesinato que tiene que resolver son bastante previsibles y poco complicados. Pero eso no es ningún impedimento para poder disfrutarla, porque además está llena de humor e ironía. Lo que más me ha gustado ha sido la ambientación, que es una delicia: se desarrolla en un típico pueblo inglés, con su iglesia, sus casas con jardines... Típicamente british.

Eleventh Hour (2008)
Primera temporada: 18 capítulos
Puntuación: 8

Director: Stephen Gallagher
Reparto: Rufus Sewell, Marley Shelton
Sinopsis: Adaptación de una miniserie británica de la cadena ITV protagonizada por Patrick Stewart. Su argumento gira en torno a las investigaciones de un asesor científico del gobierno, el Dr. Jacob Hood (Rufus Sewell). Hood es un brillante biofísico que trabaja como Asesor Especial del FBI, y está encargado de investigar crímenes y crisis de naturaleza científica. Es un trabajo peligroso, por lo que al Dr. Hood lo acompaña y protege la Agente Especial del FBI Rachel Young (Marley Shelton). Entre los productores de esta exitosa serie -con muy buenos resultados de audiencia en su primera temporada- se encuentran los conocidos Jerry Bruckheimer y Danny Cannon.

Mr Selfridge (2013)
Primera temporada: 10 capítulos
Puntuación: 7

Director: Anthony Byrne, Michael Keillor, Jon Jones, John Strickland
Reparto: Jeremy Piven, Tom Goodman-Hill, Amanda Abbington, Katherine Kelly, Poppy Lee Friar, Will Payne
Sinopsis: Ambientada en 1909 en Londres, durante un período de tiempo en que las mujeres disfrutan de una cantidad cada vez mayor de libertad, cuenta la historia de Harry Gordon Selfridge, fundador de Selfridges almacenes.

Dancing on the edge (2013)
Miniserie de 5 capítulos
Puntuación: 6

Director: Stephen Poliakoff
Reparto: Chiwetel Ejiofor, John Goodman, Matthew Goode, Jacqueline Bisset, Jenna-Louise Coleman, Anthony Head
Sinopsis: Londres, años 30. La Louise Lester Band busca la fama en fiestas y espectáculos de la alta sociedad. Las tensiones raciales en este refinado y elegante mundo provocan el asesinato de la gran cantante Jessie. Cuando el cerco empieza a cerrarse en torno a Louise y otros personajes, se dan cuenta de que su única salida es huir de Inglaterra.

Espías de Varsovia (2013)
Miniserie de 2 capítulos
Puntuación: 6

Director: Coky Giedroyc
Reparto: David Tennant, Janet Montgomery, Radoslaw Kaim, Burn Gorman, Gregg Lowe, Linda Bassett, Allan Corduner
Sinopsis: Un agregado militar de la embajada de Francia se introduce en un mundo de secuestro, traición e intriga en los salones diplomáticos y callejones de Varsovia.

Father Brown (2013)
Primera temporada: 10 capítulos
Puntuación: 8

Director: Tahsin Guner, Rachel Flowerday
Reparto: Mark Williams, Hugo Speer, Sorcha Cusack, Nancy Carroll, Kasia Koleczek, David Claridge, Alex Price
Sinopsis: Serie inspirada en los relatos de G.K. Chesterton, pero situada en un pequeño pueblo de Inglaterra a principio de los años 50, sobre un sacerdote católico que tiene un don para resolver misterios.

Shetland (2013)
Primera temporada: 2 capítulos
Puntuación: 6

Director: Will Ridgeon
Reparto: Douglas Henshall, Steven Robertson, Gemma Chan, Alison O'Donnell
Sinopsis: Una serie de crimen y misterio ambientada en las islas Shetland. El detective Jimmy Perez, un nativo de Shetland que vuelve a casa tras un largo período, deberá investigar una serie de asesinatos.