La vertiente negra del Romanticismo

3/10/2013 Beldz 2 Comments


Si hay alguna exposición en Europa que me llame realmente la atención ésta es la que hace pocos días inauguró el Musée d'Orsay. La exposición, que pudo verse con anterioridad en el Städel Museum de Frankfurt, explora una de las vertientes más interesantes del Romanticismo: su parte oscura y decadente. Y no es de extrañar que la tuviera. La necesidad de explorar el subjetivismo llevó a escritores y a pintores a plasmar lo más sombrío de las pasiones humanas. Porque en nosotros reside una naturaleza dual: la del bien y la del mal. Aunque sintamos el deseo de avanzar por el camino correcto, siempre quedará en nuestro interior un lugar reservado a la perversidad. Ese sentimiento maléfico es el que afloró en las plumas y pinceles de algunos artistas de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Había nacido una nueva estética de lo oculto que se opuso al racionalismo imperante en aquel momento. En las artes plásticas, por ejemplo, contrastó con el neoclasicismo, protegido por el gobierno oficial.

El título de la exposición, L'ange du bizarre, que puede traducirse como El ángel de lo raro, hace referencia a un cuento de horror de Edgar Allan Poe (1809-1849) publicado en la revista Columbian Magazine en abril de 1844. Poe fue uno de los primeros escritores estadounidenses asociados al llamado romanticismo oscuro, porque concebía el mal en forma de demonios y fantasmas. Como algunos de sus contemporáneos, trasladaba al papel un mundo decadente y siniestro. Es evidente que este movimiento tuvo relación con la novela gótica, de gran popularidad en Inglaterra, cuyos máximos exponentes fueron Horace Walpole, Ann Radcliffe, Matthew Lewis, Charles Robert Maturin y Mary Shelley.

L'ange du bizarre. Le romantisme noir de Goya à Max Ernst es una exposición que no debería perderse ningún apasionado por esta época (ojalá pudiera visitarla). A través de una selección de 200 obras, propone un recorrido desde los inicios de este movimiento hasta sus influencias en el cine expresionista alemán de los años '20. Célebres son ya el Nosferatu de Murnau o El Golem de Paul Wegener.


L'ange du bizarre. Le romantisme noir de Goya à Max Ernst
Del 05 de marzo al 09 de junio de 2013
Musée d'Orsay (París)

En la década de 1930, el escritor e historiador de arte italiano Mario Praz (1896-1982) puso de relieve, por primera vez, la vertiente negra del romanticismo, señalando así mismo una extensa parte de la creación artística que explota el lado de oscuridad, de exceso y de irracional, disimulada tras el aparente triunfo de las luces de la Razón.

Johann Heinrich Füssli 
La pesadilla (1781) 

Este universo se construye a finales del siglo XVIII en Inglaterra, en las novelas góticas. Una literatura que seduce al público por su afán por el misterio y lo tétrico. Las artes plásticas tampoco se quedan atrás: los universos terribles o grotescos de muchos pintores, grabadores y escultores de toda Europa, rivalizan con los de los escritores: Goya y Géricault nos confrontan a las atrocidades absurdas de las guerras y de los naufragios de su época, Füssli y Delacroix dan cuerpo a los espectros, brujas y demonios de Milton, Shakespeare y Goethe, mientras que Friedrich y Carl Blechen proyectan al público paisajes enigmáticos y fúnebres, a imagen y semejanza de su destino.

A partir de la década de 1880, constatando la vanidad y la ambigüedad de la noción de progreso, muchos artistas reanudan la herencia del romanticismo negro, orientándose hacia lo oculto, reanimando los mitos y explotando los descubrimientos sobre el sueño, para confrontar al hombre a sus terrores y a sus contradicciones: el salvajismo y la perversidad oculta en cualquier ser humano, el riesgo de degeneración colectiva, la angustiosa extrañeza del día a día revelada por los cuentos fantásticos de Poe o de Barbey d’Aurévilly. En plena segunda revolución industrial resurgen así hordas de brujas, esqueletos riendo con sarcasmo, demonios informes, Satanes lúbricos, magas fatales... 

 Carlos Schwabe 
La muerte del sepulturero (1890)

William-Adolphe Bouguereau 
Dante y Virgilio en los infiernos (1850)

Cuando, tras la Primera Guerra Mundial, los surrealistas hacen del inconsciente, del sueño y de la embriaguez, los fundamentos de la creación artística, dan el último toque al triunfo del imaginario en base a la realidad y, así mismo, al propio espíritu del romanticismo negro. En el mismo momento, el cine se ampara de Frankenstein, Fausto y demás obras maestras del romanticismo negro que se instala definitivamente en el imaginario colectivo. El Musée d'Orsay ofrece descubrir las múltiples formas del romanticismo negro, de Goya y Füssli hasta Max Ernst y las películas expresionistas de los años '20, mediante una selección de 200 obras que incluyen pintura, artes gráficas, escultura y obras cinematográficas.

 

2 comentarios:

CHARI dijo...

Guau.. que afortunados los que puedan asistir a tan.. inquietante je, je.. exposición en el Museo d´Orsay, ya solo el vídeo es espectacular, como tus entradas Beldz. Te había dicho alguna vez que soy una fan de este blog? ;)

Beldz dijo...

¡Me vas a hacer subir los colores! :">

Muchas gracias, Cehache :)