Los habitantes del bosque, de Thomas Hardy

5/27/2013 Beldz 0 Comments


Ya tenéis disponible, en La Espada en la Tinta, mi nueva reseña. He tardado un poco más de lo habitual en hacerla. Pero más vale tarde que nunca, como dicen. Esta vez, se trata de un libro de Thomas Hardy que publicó recientemente la editorial Impedimenta: Los habitantes del bosque, una novela magnífica que supuso mi reencuentro con el autor.

Los habitantes del bosque, publicada en 1887, es una novela indispensable de Thomas Hardy (1840-1928). Una obra maestra. El mismo autor la consideró su obra favorita. Y no es para menos: posee todos los ingredientes necesarios para entusiasmar tanto al lector habituado a las historias decimonónicas como a los que se adentran en ellas por primera vez. Es una novela magnífica, impecable y memorable, que apela a los sentidos más profundos del ser humano. Vamos a analizarla:

La narración se desarrolla en Little Hintock, una pequeña aldea de Wessex, rodeada de bosques esplendorosos y distanciada de la gran ciudad. Sus habitantes son gente rústica, campesinos dedicados al trabajo del campo y alejados de la intelectualidad que proporciona la universidad. Dos mundos distintos. Dos mundos separados. Bien lo sabe el señor Melbury, un próspero maderero de la zona que invirtió buena parte de su dinero en la educación de su hija Grace.
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Canaletto: vistas venecianas

5/23/2013 Beldz 4 Comments


Las pinturas de Canaletto parecen estampas turísticas. Siempre me ha fascinado su precisión pictórica, su pincelada tan detallista y minuciosa. Cada pintura de Canaletto es una obra maestra. En esta ocasión, os traigo algunas de las que realizó en Venecia. Unas pinturas que nos transportan a la ciudad de los canales. Su punto de vista nos introduce en sus calles. Paseamos por la Piazza de San Marco. Nos sentamos cerca de la basílica de Santa Maria della Salute. Nos relajamos en una góndola. Compartimos sus fiestas y tradiciones. Respiramos la Venecia del siglo XVIII.

Pintor veneciano, el más famoso pintor de vistas del siglo XVIII. Comenzó a trabajar realizando decorados teatrales (la profesión de su padre), pero se inclinó hacia la pintura durante una visita a Roma en 1719-1720, en que recibió la influencia de Giovanni Paolo Panini. Hacia 1723 pintaba efectistas y pintorescas vistas de Venecia, caracterizadas por fuertes contrastes de luz y sombra y por su libre ejecución. Mientras, en parte debido a la influencia de Luca Carlevaris, y en buena medida rivalizando con él, Canaletto comenzó a ejecutar vistas mucho más precisas topográficamente, de punto de vista más alto, y de ejecución más minuciosa y tersa, características que determinan la mayor parte de su producción posterior. Al mismo tiempo, fue cada vez más prolífica su producción de dibujos, tanto a lápiz com a tinta, y comenzó a pintar los temas de ceremonias y fiestas que finalmente formaron una parte importante de su obra.

Sus clientes fueron principalmente coleccionistas ingleses, para quienes realizó a menudo series de vistas de un mismo tamaño. Entre ellos, cabe destacar a Joseph Smith (1682-1770), comerciante inglés de Venecia que fue nombrado cónsul británico allí en 1744. Tal vez fue a instancias suyas como Canaletto amplió su repertorio en la década de los cuarenta, para incluir temas de la tierra firme veneciana y de Roma, y asimismo la producción de numerosos caprichos. También prestó atención creciente a las artes gráficas, realizando una destacable serie de aguafuertes, y muchos dibujos a pluma y a pluma y aguada, como obras independientes y no como preparación de pinturas. Esto le condujo a cambios en su estilo pictórico, agudizando una tendencia ya bien acusada hacia una ejecución estilizada y mecánica.

Utilizó con frecuencia la cámara oscura como recurso para componer. En 1746 fue a Inglaterra. Durante una temporada tuvo mucho éxito, realizando vistas de Londres y diversas viviendas rurales. Después, con la caída de la demanda, su pintura fue haciéndose progresivamente más amanerada y falta de vida, hasta el punto de que llegaron a propagarse rumores, probablemente difundidos por sus rivales, de que en realidad él no era el famoso Canaletto, sino un impostor. En 1755 regresó a Venecia, donde siguió pintando el resto de su vida. Canaletto ejerció una gran influencia en Italia y fuera de ella. Su sobrino Bernardo Bellotto llevó su estilo a Europa central, y entre sus seguidores ingleses están William Marlow y Samuel Scott.

Bacino di San Marco on Ascension Day (1739) 
[Museu Nacional d'Art de Catalunya]

Bacino di San Marco on Ascension Day (1734) 
[Collection of Her Majesty the Queen]

 Regatta on the Grand Canal (1734) 
[Collection of Her Majesty the Queen]

 El Gran Canal, desde San Vio, Venecia (1724)
[Museo Thyssen, Madrid]

 Entrance to Grand Canal and Santa Maria della Salute (1743) 
[National Gallery, Washington]

 La plaza de San Marcos en Venecia (1724) 
[Museo Thyssen, Madrid]

 Piazza San Marco and the Piazetta, South East (1743) 
[National Gallery, Washington]

 Piazza San Marco, South and West (1731) 
[Wadswoth Atheneum Museum, Hartford]

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La pequeña descripción de la vida de Canaletto la he extraído del siempre útil Diccionario de arte de Ian Chilvers. Canaletto es uno de mis pintores favoritos. Contemplar una de sus pinturas es una satisfacción, un deleite visual. También lo son las de su sobrino Bernardo Bellotto, que siguió el estilo vedutista (es decir, el estilo paisajístico de vistas urbanas y panorámicas típico del siglo XVIII) de su tío. Os recomiendo experimentar la visión de un Canaletto. Si ya lo habéis hecho, entenderéis el sentimiento que he tratado transmitir. Para los amantes del paisaje, además, se convierte en una experiencia sublime.

El Duomo de Milán, un recorrido en imágenes

5/05/2013 Beldz 3 Comments


Cuando hice mi crónica de los dos días que pasé en Milán, os dije que dedicaría una entrada especial al Duomo. He tardado un poco, ¡pero aquí la tenéis! De todas las catedrales que he visto, la de Milán es, sin duda, una de mis favoritas (junto a la de Saint-Denis de París). Quizá me gustó tanto porque el visitante tiene la posibilidad de subir a las terrazas, desde donde se puede contemplar la catedral de una manera privilegiada. Os aseguro que es una experiencia increíble estar rodeada de pináculos, agujas, estatuas, gárgolas, capiteles, ventanas con preciosas tracerías... Y cuando estás allí, te preguntas cómo fue posible construir esta maravilla arquitectónica en una época en que no existían los mismos recursos que ahora. O cómo fue posible este derroche de imaginación y fantasía. Es una lástima que estuviera en obras el punto más alto de la catedral, donde se alza la Madonnina, una estatua de cobre dorado realizada por Giuseppe Perego en 1774. También es preciso destacar que su construcción se prolongó a lo largo de los siglos. Empezaron en el siglo XIV, pero no fue hasta el siglo XIX que se completó: la fachada, dividida en cinco partes, se terminó en 1814. Es por eso que la catedral presenta una mezcla de estilos: predomina el gótico y el neogótico, pero también tiene toques renacentistas y barrocos.

La catedral de Milán, con sus 157 metros de longitud y un espacio para más de 40.000 personas en su interior, es una de las catedrales católicas más grandes del mundo, la segunda de Italia después de la basílica de San Pedro en Roma. Tiene cinco naves, una central y dos laterales por cada lado. El lugar donde se alza, ahora en el corazón de la ciudad de Milán, estuvo ocupado desde el siglo V por la basílica de San Ambrosio. Luego, en el año 836, se le agregó la basílica de Santa Tecla, pero en 1075 ambos edificios fueron destruidos por un incendio y se emprendió, en 1386, la construcción del Duomo, de ladrillo revestido de mármol de Candoglia -de un precioso blanco con tonalidades rosadas-. Su interior, en cambio, presenta un mármol más oscurecido, con largas columnas rematadas por grandes capiteles decorados con estatuas. De hecho, en toda la catedral hay un total de 3400 estatuas, 96 gárgolas y 135 agujas, encima de las cuales también se alzan estatuas diversas. Las puertas de acceso son dignas de mención: son cinco grandes puertas de bronce decoradas con relieves que narran algunos de los episodios centrales de la Biblia, como la pasión de Cristo o la vida de la Virgen. Son tremendamente espectaculares.

No os quiero abrumar con más datos. Más o menos ya nos hemos hecho a la idea de la importancia que tiene la catedral de Milán a nivel artístico. Así que os dejo con algunas de las fotografías más bonitas que hice. ¡Espero que os gusten!