Castillos Alemanes: Augustusburg y Falkenlust


Los palacios de Augustusburg y Falkenlust se encuentran muy cerca de la ciudad de Colonia, concretamente en Brühl, en el estado de Renania. Son dos muestras del arte rococó alemán y fueron los palacios de los príncipes-arzobispos de Colonia durante el siglo XVIII.

El príncipe elector de Colonia, el obispo Clemente Augusto, decidió dotar a sus territorios de lujosas mansiones y, para ello, hizo acudir al mejor de los arquitectos alemanes de la época, Johann Balthasar Neumann, que junto a François de Cuvilliés, recibieron el encargo de construir dos castillos en las cercanías de la ciudad. Neumann dominó el arte de crear espaciosas y armónicas estructuras interiores, llenas de fantasía y de espíritu ascendente, donde la decoración de los frescos completó los magníficos edificios. Dio con preferencia una forma ovalada a sus construcciones, consiguiendo un gran equilibrio entre la parte central y la parte longitudinal.

Ambos arquitectos comenzaron sus trabajos en 1729. El obispo había elegido un lugar rodeado de prados y bosques para que levantaran un pabellón de caza, donde pudiera practicar su afición. Aunque en principio debía ser un simple pabellón, se convirtió en un magnífico edificio, donde Cuvilliés puso en práctica sus ideas aparendidas en París. Este monumento que estamos citando, es el castillo de Falkenlust, cuyo nombre en alemán hace referencia a los halcones, aves utilizadas por los cetreros, para plasmar las aficiones a este tipo de caza practicada por el obispo. Consta de un edificio principal de dos plantas, a cuyo lado se disponen otros menores de una única planta y una capilla, rodeados todos ellos de un hermoso parque. En el edificio principal descansaban el obispo y sus acompañantes en el curso de las numerosas cacerías que organizaba el prelado, mientras que las otras dependencias estaban destinadas a guardar los halcones y a diversos espacios auxiliares.

La construcción de Falkenlust agradó en extremo al obispo, que acudió desde entonces al lugar con frecuencia. Al cabo de pocos años, decidió que debería construir en las inmediaciones una residencia donde pasar temporadas más largas y así surgió el castillo de Augustusburg, que posee una gran armonía de los espacios y una exhuberante decoración propia del arte rococó. Este castillo se encuentra unido al de Falkenlust por medio de una larga avenida que recorre el parque que rodea a ambos.

  • Información extraída de:
Patrimonio Mundial de la Humanidad: Europa Central y Septentrional

Castillos del Loira: Le Château de Chambord



Francisco I
fue un rey que impulsó definitivamente el Renacimiento en Francia, favoreciendo las artes y desarrollando una activa labor constructora que tiene reflejo en los múltiples castillos y palacios surgidos durante su reinado. Buscó siempre lograr las posesiones en Italia que sus antecesores habían pretendido, logrando obtener el Milanesado tras aliarse con Venecia y vencer a los suizos. Esa querencia por Italia se manifestó claramente en las artes, pues muchos maestros que participaron en sus obras eran italianos, destacando entre ellos a Leonardo da Vinci. Gracias a los deseos de Francisco I de conseguir para su país un rango internacional que no había logrado en sus intentos de ser coronado emperador, Francia dispone de algunos de los palacios renacentistas más destacados del continente. Además de Fontaineblau, que se convirtió en un centro político de enorme relevancia, la región del Loira se vio favorecida por esta fiebre constructora. Entre los siglos XV y XVI se construyeron numerosas residencias para los soberanos y la nobleza, así como mansiones de la burguesía. A lo largo de este río, el de mayor longitud de Francia con sus 1.020 km de largo, surgieron palacios como los de Blois, Amboise, Chenonceaux, Azay-le-Rideau, Valençay y Chambord.

Chambord se encuentra situado en el municipio homónimo junto al río Casson, y se construyó, por orden de Francisco I, entre los años 1519 y 1537. El arquitecto que dirigió las obras fue el italiano Domenico da Cortona. La planta y la organización general se corresponden a los de una fortaleza, pero se trata de un palacio residencial caracterizado por la gran simetría y armonía del conjunto. Se levanta sobre un antiguo pabellón de caza, es de planta rectangular y dispone de cuatro torres circulares, sólidas y con un diámetro de casi 20m.

Aparece rodeado de una amplia superficie de césped, con múltiples senderos, y bordeado de bosque. Un muro engloba todo el conjunto y un puente atraviesa el foso lleno de agua para acceder a la entrada principal del palacio. La torre del homenaje, último símbolo de su carácter de fortaleza, dispone en su interior de una escalera de doble hélice con una claraboya y finaliza en un magnífico cimborrio. Es el edificio principal, situado en posición central, y consta de tres pisos en los que se distribuyen numerosas salas y otras dependencias. El conjunto del palacio aparece cubierto de tejados de dos aguas o terminados en punta, agujas, flejchas, chimeneas y tragaluces, creando un hermoso contraste el gris de la pizarra con el color claro de la piedra de los muros.

  • Información extraída de:
Patrimonio Mundial de la Humanidad: Francia y Europa Meridional

Chanson de Guillaume


Título: Cantar de Guillermo
Autor: Anónimo, siglo XII
Editorial: Gredos, 1997
Colección: Clásicos Medievales

Nº de páginas: 198
Precio: 13€

Argumento:

El cantar de Guillermo es uno de los cantares de gesta más antiguos de la épica francesa y en él se dan cita todos los problemas de los que se ha ocupado la crítica desde el romanticismo hasta hoy. Parece que en la gesta se funden elementos procedentes de tradiciones muy distintas: vidas de santos, relatos históricos, mitos indoeuropeos... Los personajes que dan vida al Cantar, desde el santo Vivién al gigante Renuard, desde la enérgica Guiburc a los valerosos infantes, son un friso muy vivo de la épica medieval. Joaquín Rubio Tovar, profesor de filología románica en la Universidad de Alcalá, es autor de varios estudios sobre las traducciones y sobre los libros de viajes medievales. Ha traducido Cligès de Chrétien de Troyes y ha editado San Manuel Bueno, mártir de Unamuno. Es autor de un ensayo sobre la relación entre música y literatura.

"El cantar de Guillermo" es un cantar de gesta compuesto hacia el 1140, pero cuyas raíces se hunden en el siglo anterior, o quizá antes, como prueban el Fragmento de la Haya y la Nota Emilianense. El texto, que plantea graves problemas textuales, narra el enfrentamiento desigual de Vivien, sobrino de Guillermo, en Lanchamp contra los árabes llegados de Córdoba bajo las órdenes de Deramed. Guillermo acude con refuerzos al campo de batalla, pero no encuentra a Vivien, que ya ha muerto; las pérdidas que sufre son numerosas y, sobre todo, de su propia familia. Vuelve una segunda vez al combate, acompañado ahora por Gui, el hermano pequeño de Vivien, y consigue la victoria. De pronto, todo cambia en el texto, quizás por la fusión poco hábil de dos cantares de gesta diferentes. Ahora, Guiboure, la mujer de Guillermo, le aconseja que pida ayuda al rey Luis, que se muestra reticente. Sólo la llegada del gigantesco Rainouard (Reinaldo) dará nuevo vigor al ejército de Guillermo, que logrará la victoria final.

El éxito del Cantar de Guillermo fue enorme y dio lugar al nacimiento de un ciclo épico centrado en la familia de este primo de Carlomagno, conde de Toulouse y conquistador de Barcelona y de gran parte de la Marca Hispánica.


El viaje de los Argonautas


Título: El viaje de los Argonautas
Autor: Apolonio de Rodas
Editorial: Alianza Editorial, 2004
Colección: Clásicos de Grecia y Roma
Nº páginas: 263
Precio: 7,5€

Argumento:

Único poema que ha llegado hasta nosotros de la producción épica correspondiente al período que abarca del siglo VIII a.C. al siglo II d.C., "El viaje de los Argonautas", compuesto hacia mediados del siglo III a.C. por Apolonio de Rodas, es, tanto por su cronología como por su valor literario, el tercer poema épico del ámbito griego. Dividida en cuatro cantos, la obra ofrece una versión fundamentalmente completa de la antigua saga de los Argonautas que van en busca del Vellocino de Oro, aunque omita el trágico final de los amores de Jasón y Medea, bien conocidos por la tragedia de Eurípides. Como afirma Carlos García Gual en su prólogo al presente volumen, Apolonio logró "recoger la mayoría de los datos míticos transmitidos por una lejana tradición, conferirles verosimilitud y animarlos dramática y plásticamente".

Apolonio de Rodas (Alejandría, 295 a.C. - Rodas, 215 a.C.) fue un poeta y gramático griego, discípulo de Calímaco, bibliotecario de Alejandría. Recibió el encargo de educar al hijo de Tolomeo Filadelfo, el futuro Tolomeo III, y durante todo el tiempo que estuvo en este cargo escribió el poema épico de los Argonautas, lo que le llevó a disputar con su maestro, que era enemigo de los poemas narrativos extensos; parece ser que, al principio, "El viaje de los Argonautas" no tuvo una buena acogida, pero luego en Roma gozó de un gran prestigio. Apolonio escribió también numerosos libros sobre gramática, epigramas y poemas sobre la fundación de ciudades, pero estos últimos no se han conservado.

El viaje de los Argonautas se conoce también por el nombre de "Argonáuticas". La editorial Gredos, en su colección clásica, tiene, precisamente, su edición con este último título.


Yves Tanguy: El universo surrealista


Título:
Yves Tanguy. El universo surrealista
Lugar: Museu Nacional d'Art de Catalunya
Fecha: del 26/10 del 2007 al 13/01 del 2008

Calificado como "el más surrealista de los surrealistas" por André Breton, impulstor de este movimiento artístico, Yves Tanguy (París, 1900 - Woodbury, Connecticut, 1955) sigue siendo uno de sus representantes menos conocidos por el gran público.
Marinero de profesión y pintor autodidacta, Tanguy inició su carrera en Francia, pero su consagración como artista se produjo en Estados Unidos, donde se exilió en 1939 y donde vivió hasta su muerte. Es en los museos norteamericanos donde se conserva gran parte de su obra, que ahora se presenta en el MNAC en la primera gran antológica dedicada al artista francés que puede verse en el Estado español.
La exposición, organizada en colaboración con el Musée des Beaux-Arts de Quimper, reúne más de doscientas cincuenta obras. De su producción pictórica, la más relevante, se exhiben unas cincuenta pinturas, desde las primeras obras postcubistas y expresionistas de 1924 hasta "Multiplicación de los arcos", pintada poco antes de su muerte. El discurso expositivo se completa con un importante número de piezas de su obra gráfica: guaches, grabados, dibujos automáticos y cadáveres exquisitos, juegos surrealistas que Tanguy compartió con amigos suyos como Joan Miró, André Breton o Jacques Prévert. Libros y revistas de la época ilustradas por Tanguy, fotografías de Man Ray o Dora Maar y documentación inédita ayudan a contextualizar el universo surrealista del pintor.

Teniendo en cuenta mis gustos, esta antológica me ha gustado sólo en ciertos aspectos. Uno de ellos son las fotografías de su vida, junto con las del grupo surrealista. Segundo, los dibujos que hizo con sus compañeros, los llamados "cadáveres exquisitos", en los que salen auténticas obras que van más allá de la imaginación. Tercero, sus dibujos e ilustraciones eróticas, que llegan a dar, incluso, cierta repugnancia. Por otro lado, he echado en falta más de sus pinturas.; ciertamente no es lo que más predomina en la exposición.

La sensación que tuve al salir fue de un desconcierto total, porque realmente no entendí nada sobre los temas que intentó plasmar en las pinturas. Visualmente son impactantes, y esas formas en primer plano en los cuadros de su última etapa son muy bonitas, pero a parte del color, el cielo y las figuras, no me llegó a transmitir nada más. Pero claro, ese es el resultado de plasmar todo un mundo onírico que sólo está en la mente del pintor, y el espectador debe informarse de cuál es este mundo, lo que pretendía, cosa que yo no hice antes de entrar. Por eso, para sacarle más provecho a la exposición lo que debo hacer es completar todos los vacíos que me faltan para comprender quién era en su totalidad Yves Tanguy.