Cerrado por vacaciones


Tal y como dice el título, me voy de vacaciones hasta finales de agosto, así que durante este mes no actualizaré el blog, ya que allí a dónde voy no hay internet. ¡Espero que todos los que os pasáis por aquí alguna que otra vez tengáis unas buenas vacaciones!

Os dejo con una imagen del castillo de Duart, situado en la isla de Mull (Escocia), que pertenece desde hace generaciones al antiguo clan MacLean; espero que os guste.


II Certamen de Blogs Sediciosos: RESULTADOS


La página web dedicada a la literatura fantástica, de terror y de ciencia ficción, www.sedice.com, convocó hace poco tiempo el segundo certamen de blogs "sediciosos", apuntándose todos aquellos blogs que cumplían el requisito requerido. "A Young Knight Travel" se presentó en la categoría de mejor blog personal y quedó en primera posición. Desde aquí, quiero agradecer a todos aquellos que me votaron e hicieron posible que mi blog ganara en su categoría. A continuación, podéis ver el resultado de las votaciones:

Mejor bitácora de género fantástico:
26 puntos: Más cuento que calleja
17 puntos: Rescepto indablog
15 puntos: Adalides
11 puntos: Ovelles elèctriques
10 puntos: Casi todos los colores de la oscuridad
9 puntos: Rojo fuego de la sangre
8 puntos: Crónicas de Drashur
7 puntos: Cuentos des de el averno
7 puntos: Los secretos de la rosa
4 puntos: Las letras dormidas
3 puntos: Letras para soñar
3 puntos: El mundo según Ysondra

Mejor bitácora de autor
22 puntos: Más cuento que calleja
13 puntos: Storm lands
11 puntos: Aprendiz de creador
11 puntos: Cuentos des de el averno
9 puntos: Películas y libros míticos
9 puntos: Rescepto indablog
8 puntos: The Transgenic Writer
7 puntos: Crónicas desde Drashur
4 puntos: Los secretos de la rosa
4 puntos: El blog de Laura Quijano
3 puntos: Stiletto
3 puntos: Las letras dormidas
2 puntos: Los amigos de Peter Pan
2 puntos: Bocetos literarios
2 puntos: Letras para soñar
2 puntos: El mundo según Ysondra
2 puntos: Ovelles elèctriques

Mejor bitácora personal
19 puntos: A Young Knight Travel
14 puntos: A place to call my own
11 puntos: Vagabundeo resplandeciente
10 puntos: Freak, ¿yo? Sí, y con mucha honra
9 puntos: Películas y libros míticos
8 puntos: Cosetes sense importància
8 puntos: El ojo del cuervo
6 puntos: El mundo según Ysondra
5 puntos: Aprendiz de creador
4 puntos: Mi mundo como escritora
4 puntos: Más cuento que calleja
4 puntos: La vieja raza
3 puntos: Bocetos literarios
3 puntos: El posalibros
3 puntos: Los secretos de la rosa
3 puntos: Rojo Fuego de la Sangre

Parsifal, de Richard Wagner (III)


Conclusión


Como en todas las otras óperas predecesoras del "Parsifal", ésta también posee los motivos conductores tan característicos en la obra de Wagner. Los leitmotivs, que ya se empezaron a notar (aunque sin desarrollarlos tan acusadamente ni bajo este nombre tan específico, atribuido solamente al compositor alemán) en Carl Maria von Weber, reputado compositor muy admirado por Wagner, eran unos motivos que "ayudaban" a identificar musicalmente ciertos pasajes de las escenas. En este caso, la interrelación y las transformaciones de los motivos o leitmotivs es bastante complicada, pues no son fáciles de percibir.

Leitmotivs

Uno de los primeros motivos, que ya encontramos en el preludio o introducción, es el tema de la última cena. El preludio se inicia con este leitmotiv interpretado por violines, violoncelos, un fagot, un clarinete y un cuerno inglés. Dentro de este motivo se derivan otros, como el motivo de la herida y el motivo de la lanza.

A continuación, se constituyen unos nuevos temas: son el tema del Grial, que está formado por una melodía ascendente, el tema de la Fe, y el motivo del tormento de los pecados, que describe muy bien el dolor que hace decaer la moral de Amfortas, haciéndole desear la muerte que él concibe como único medio para evitar la prolongación de su sufrimiento. El tema de la última cena expresa claramente el misticismo. Los temas más dolorosos suenan más mesurados sin que ese vaya en detrimento de la efectividad dramática. Por ejemplo, los temas del Grial y de la Fe demuestran las fuerzas que moverán al protagonista de la ópera y, aunque su desarrollo parezca cerrado, hace pensar que aluden también al estado de la Hermandad del Grial, incapaz de avanzar sin los efectos del Grial.

En el "Parsifal", el vocabulario musical ha sido reducido a unos veinte motivos diferentes, y a través de combinaciones y encadenamientos, acentúan los efectos dramático-musicales. Además, los diversos temas, como por ejemplo el tema de Parsifal, van modificándose con cada variación anímica del protagonista. Los leitmotivs no han de quedar, tampoco, como una simple acumulación de motivos, sino que constituyen la obra de arte total que abarca desde las primeras notas de un tema hasta la fórmula que condensa el significado.

Finalmente, "Parsifal" fue estrenada en el Teatro de Bayreuth el 26 de julio de 1882. Después de la muerte de Wagner, la ópera empezó a representarse en los teatros alemanes y extranjeros, que se esforzaron en ser los primeros en ofrecer al público esta magnífica ópera.


Para más información:
- Parte de la información está basada en el libro:
Wagner, Richard: "
Parsifal. Festival escénico sacro [libreto]. Prólogo de Josep Soler", Libros del innombrable, Zaragoza, 1999.

Bibliografía:

- Bauer, H.J: "
Guía de Richard Wagner", 2 vols., Alianza Editorial, Madrid, 1996.
- Gregor-Dellin, M: "
Richard Wagner: su vida, su obra, su siglo", 2 vols., Alianza Editorial, Madrid, 1983.
- Chamberlain, H.S: "
El drama wagneriano", Nuevo Arte Thor, Barcelona, 1980.

Ilustraciones extraídas de:
Richard Wagner Postkarten


Parsifal, de Richard Wagner (II)


Wagner aprovechó, del poema de Wolfram von Eschenbach, la acción predominante de las fuerzas morales, que principalmente descansan en la pasión pura y compasiva de Parsifal; a pesar de esto, introduce en su carácter un ascetismo que no concuerda con las versiones de Chrétien de Troyes ni del antes mencionado Wolfram von Eschenbach, donde el espíritu del héroe se impurifica en aventuras amorosas, ajenas al instinto de castidad con que Wagner lo concibe para su propósito simbólico. Partiendo de estas premisas, Wagner construyó su Parsifal y toda la simbología que lo envolvería. Veámoslo desde el punto de vista de cada personaje.

Simbología

Gurnemanz, el fiel servidor de Titurel, es el guía, el sabio y la voz de la tradición. Todo el mundo ignora cuál es la cura para la herida de Amfortas, excepto él, que parece haber intuido las palabras del oráculo. En la época medieval, aunque sobre todo en la Antigüedad, era frecuente la consulta del oráculo; éste, a través de misteriosas palabras que tenían que ser interpretadas, vaticinaba el futuro y respondía a todo aquello que le preguntaban. En este caso, "el sapiente por la compasión, el puro inocente, espéralo, es mi elegido" fueron las palabras escogidas por el oráculo al ser preguntado por la herida de Amfortas. Esta herida es el símbolo del pecado y de la caducidad de los hombres; es un símbolo de los remordimientos que el rey tiene de los pecados que cometió al dejarse seducir por una doncella. Su salvador ha de ser un hombre capaz, por la inocencia de su alma, de albergar el sentimiento de la compasión, fuente de la sabiduría verdadera.

Titurel es la voz del pasado, la voz que recuerda los deberes tradicionales a los caballeros de la Orden. Titurel es la Fe en su forma originaria. A él le fueron confiadas por Dios las reliquias sagradas; el Grial, que es fuente de vida y de amor; y la Lanza, el emblema de la pureza y la inocencia. Estas armas son la defensa contra la ambición y las maldades de Klingsor. Titurel combatía las malas artes del mago a partir de la Fe, el Amor y la Pureza, consciente de los peligros carnales. Pero Titurel también simboliza la perseverancia en la Fe y en el ejercicio de la misión sagrada cuando el reinado de Amfortas empieza a decaer. Por otra parte, Klingsor es la nueva encarnación de Alberich, que con el robo del oro del Rhin y la renuncia del amor, inauguró los males de todos los hombres y de todos los dioses. Klingsor quiere renunciar al amor impuro para conquistar el Grial; pero eso no es ninguna virtud, sino ambición. Con la mutilación, se hace aún más indigno de los beneficios del amor puro, ya que simboliza una blasfemia contra la naturaleza y la creación. La maldición le da el poder, la venganza, y por eso construye un castillo poblado de ninfas seductoras y llenas de lascivia. El paralelismo es claro: El Grial y el Oro del Rhin (fuentes de vida), Alberich y Klingsor (el robo y la profanación).

Para Amfortas, el Grial se ha vuelto una tortura. El Grial es vida, pero para el rey sólo es una prolongación del sufrimiento, porque cada vez que descubre el Grial, éste le alarga la vida. Amfortas desconfía de la salvación terrenal, no espera una liberación, sino la muerte, y al buscar la muerte se aleja de su misión. La privación del Grial, que es fuente de vida, acelera la muerte de Titurel y las ceremonias del Grial se vuelven un tormento porque Amfortas reniega de su trabajo. A todo esto, se le suman los Caballeros del Grial, dedicados a la conservación y protección de la reliquia sagrada, que van decayendo al no poder contemplarlo.

Por lo que respecta a Parsifal, Gurnemanz lo reconoce como un inocente. Parsifal, cuando contempla el Grial, siente una compasión infinita que le priva del habla y del movimiento; él es el escogido. Parsifal reconquistará la Lanza sagrada, la virtud perdida, para restituir la hermandad del Grial y curar la herida del rey. En este entramado se ve implicada Kundry, que posee una doble naturaleza. Klingsor la arrastra contra su voluntad y ella se rebela, pero el mago le inspira tanto temor que le tiene que obedecer por fuerza. La chica tiene que seducir al joven caballero puro y de esta intención se establece otro claro paralelismo: Klingsor, Kundry y Parsifal son como Eva, Adán y la serpiente del origen de la humanidad cristiana. Kundry ya no es ahora la mujer vestida de penitente sino la belleza femenina en todo su poder; pero Parsifal no se deja vencer por la tentación. El beso que le da Kundry, sólo le evoca un sentimiento de compasión por el recuerdo del rey, y la insistencia de Kundry para que sucumba al pecado, intensifica la misión salvadora de Parsifal. Kundry no es otra que la belleza pervertida por el espíritu del mal. Finalmente, Parsifal destruye el poder maléfico de Klingsor. La Lanza en manos del mago es la virtud profanada, pero en manos de Parsifal es la salvación.

Para redondear la simbología, Wagner pone en la figura de Parsifal la esperanza de la redención de la humanidad, porque la sociedad corrompió todos los dones de la creación. En Parsifal se encuentra la redención en su grado más alto que culmina en el tercer acto, dónde se produce el desenlace del Arte y la Belleza. El niño inocente ha triunfado y ha recuperado el poder, que culmina en el coronamiento de su misión en el reino del Grial. Concluye el desenlace de un proceso espiritual salvador de la humanidad; es la idea de la redención del mundo a través de la compasión, representada por el poder del misterio cristiano de la salvación.


Parsifal, de Richard Wagner (I)


"Parsifal" es una ópera en tres actos compuesta por Richard Wagner e influenciada por el poema épico medieval "Parzival" de Wolfram von Eschenbach. Este autor del siglo XIII se basó en el romance inconcluso de Chrétien de Troyes, "El Cuento del Grial", para componer un nuevo poema de las aventuras del joven caballero que consigue conquistar el reino del Grial. La intención más clara que se desprende de estas narraciones es, principalmente, la realización de un programa para la educación del perfecto caballero y el de un viaje iniciático que empieza en la más absoluta ignorancia y culmina en la unión mística con la divinidad. Efectivamente, Parzival, educado al margen de la sociedad, es totalmente inexperto e ingenuo, pero la experiencia y la fe lo convierten en el modelo cristiano por excelencia.

"Parsifal" es, pues, la última obra de Richard Wagner y la más profunda que compuso. La idea principal, "Redención del Redentor", ya había sido moldeada en obras anteriores, pero aquí fue llevada a su máxima expresión, situando el marco ideal en el cristianismo medieval y el mundo místico del Santo Grial. Con "Parsifal", Wagner llegó a la culminación de su obra dramática y a la culminación de su ideario, pero al mismo tiempo, le llevó a romper sus relaciones con Friedrich Nietzsche. El famoso filósofo había escrito acerca del "Anticristo" y la última obra de Richard Wagner simbolizaba, precisamente, todo lo contrario.

Argumento

El lugar de la acción se sitúa en los dominios del castillo de Montsalvat, en las montañas septentrionales de la España gótica. Gurnemanz, antiguo caballero del Grial y escudero de Amfortas, espera la llegada de su señor, pues lo llevan al río para aliviar sus heridas. Él sabe que sólo una cosa puede curarlo: el elegido. A continuación, aparece Kundry, una mujer sometida a los hechizos de Klingsor y que, por orden suya, seduce a los caballeros del Grial para llevarlos a la perdición. En su presencia, Gurnemanz cuenta a los escuderos más jóvenes la historia de Titurel, padre de Amfortas, el nuevo señor de Montsalvat. Aconteció que un día, Dios le entregó a Titurel las reliquias sagradas, es decir, el Cáliz empleado en la Última Cena, y la Lanza de Longinos. Para salvaguardarlas, Titurel construyó el castillo de Montsalvat y organizó una orden de caballeros para custodiarlas; sólo al hombre puro se le permitía unirse a la "Hermandad del Grial". Klingsor perteneció una vez a la orden, pero incapaz de controlar sus impulsos se castró a sí mismo y fue expulsado. El mago quiso expiar sus faltas, pero la impotencia de acabar con el pecado de su alma, hizo nacer en él la venganza. Entonces, construyó un castillo y un jardín repleto de placeres, donde había mujeres bellas y diabólicas que seducían a los caballeros para robarles la pureza. Cuando Amfortas recibió el reinado de manos de su padre Titurel, quiso combatir a Klingsor para poner fin a este hechizo, pero él también sucumbió a manos de una bella doncella, Kundry. La Lanza fue robada por Klingsor, el cual hirió a Amfortas con ella, provocándole una herida que solo la propia Lanza puede curar. Todos aquellos que intentaron recuperarla sucumbieron.

En ese mismo instante, unos gritos llegan desde el lago. Un cisne, animal sagrado en aquella región, ha sido muerto por un joven que se aproximaba. Es Parsifal, que se entera, por boca de Kundry, que su madre Herzeleide ha muerto por el abandono de su hijo. Parsifal se abalanza sobre Kundry encolerizado, pero Gurnemanz lo detiene al instante y le incita a que los acompañe al castillo de Montsalvat para presenciar las maravillas del Grial. Una vez allí, Parsifal queda extasiado ante tanta belleza, que no es capaz de pronunciar palabra. Ante este hecho, Gurnemanz le considera un necio y lo echa del castillo.

Parsifal llega entonces a la morada de Klingsor y se interna en el jardín de los placeres, donde las ninfas le rodean para seducirle; pero el joven caballero no cae en la tentación. Por este motivo, Klingsor ordena a Kundry que le incite al pecado y ella, en contra de su voluntad, medio hechizada, intenta arrebatar la pureza de Parsifal. Finalmente, éste la repudia y Kundry, al sentirse plenamente despreciada, maldice todos los caminos del mundo para que se cierren ante él. En ese mismo instante, aparece Klingsor con la Lanza sagrada y Parsifal consigue robarla, destruyendo así el castillo.

Unos años más tarde, nos situamos en los dominios del Grial. Es primavera y Gurnemanz vive como ermitaño en una bonita floresta cerca de un lago. Un lamento llama su atención; es Kundry arrepentida de todos sus pecados anteriores. Mientras Gurnemanz intenta reanimarla, ven acercarse un caballero con armadura negra y una lanza, el cual empieza a rezar. Al instante, Gurnemanz reconoce al caballero que mató al cisne hace mucho tiempo, y la Lanza sagrada que lleva consigo. Parsifal le cuenta que fue presa de una maldición y que por mucho interés que ponía en llegar a Montsalvat, los caminos siempre le hacían vagar en otra dirección. Gurnemanz, afligido, le cuenta que Amfortas se rebeló contra su herida y contra los suplicios de su alma, deseando solamente morir. Ya no se producen las ceremonias del Grial, ya que sin el cáliz, que es fuente de vida, Amfortas podría morir y poner fin a sus tormentos. Precisamente por el hecho de que el Grial hace tiempo que no es exhibido, ha muerto su padre Titurel. Parsifal, con intenso dolor, se cree causa de tanta aflicción y exhausto, está apunto de faceller. Entonces, Gurnemanz y Kundry lo conducen hasta la fuente para reanimarlo, y la mujer le lava los pies, secándolos con su cabello; Gurnemanz lo bendice, lavándolo de las impurezas de su larga peregrinación. De esta manera, Parsifal se convierte en rey, tal y como fue profetizado.

A continuación, los tres se dirigen al funeral de Titurel. Amfortas se lamenta y se niega a celebrar el oficio sagrado; su herida sangra, incurable, pero los caballeros le incitan a mostrar el Grial, pues la orden también ha empezado a sucumbir al no poder contemplar el cáliz sagrado. En ese mismo instante, Parsifal se descubre ante la multitud tocando con la Lanza sagrada la herida sangrante de Amfortas. Sólo la misma Lanza que abrió la herida podía volver a cerrarla. Parsifal se declara entonces guardián del Grial y lo extrae del arca. El cáliz se ilumina y extiende sobre todos los presentes una aura de gloria, y de la cúpula desciende una paloma que se postra en la cabeza de Parsifal, mientras todos se arrodillan ante él para rendirle homenaje.