El viaje de Jonathan Harker


Jonathan Harker es el protagonista de la archiconocida novela de Bram Stoker, "Drácula". Recién licenciado en derecho, ejerce como abogado en la compañía de Mr. Hawkins, el cual le encomienda a Jonathan la tarea de ir a visitar a uno de sus clientes en Transilvania, interesado en la compra de una vivienda en Inglaterra. Lo que parecía un simple viaje para cerrar un trato, se convierte en una de las peores pesadillas inimaginables.

Y así es como llegamos a 1999, cuando un joven Miles Alastair James descubre por casualidad, en la biblioteca de Exeter, un viejo y deteriorado diario escrito por un tal Jonathan Harker, que al parecer inspiró a Bram Stoker en la creación del famoso conde Drácula. Pero tras la lectura del diario, o incluso de la novela, recae en manos del lector preguntarse: ¿el vampiro es un mito o una realidad?

Françoise-Sylvie Pauly pretende acercar al gran público este cuaderno de viaje y diario de Jonathan Harker, profusamente ilustrado por el dibujante de cómics Pascal Croci. Publicado el pasado año por Espasa Calpe, en un formato apaisado, pero fácilmente manejable, este libro ilustrado nos transporta al mundo particular de Jonathan Harker y a sus increíbles vivencias durante el trayecto hasta el castillo del conde Drácula. Y aquí, precisamente, he querido recordar y recorrer este viaje con vosotros, a través de unas de las muchas imágenes que aparecen en el libro. Recordad que podéis ampliarlas pulsando sobre ellas:





  • Para más información
Título: Buscando a Drácula
Autores: Pascal Croci y Françoise-Sylvie Pauly
Formato: Tapa blanda apaisada, 143 páginas, color
Editorial: Espasa Calpe, 2008
Precio:
20€


Literatura medieval: La Aventura de la Fuente


La Bretaña francesa ha sido, desde siempre, un lugar ligado a las leyendas celtas y artúricas; un lugar legendario que fue el referente de algunos autores medievales a la hora de componer sus maravillosos y fantasiosos poemas. Buena muestra de ello fue Chrétien de Troyes -poeta en la corte de María de Francia y, posteriormente, en la de Felipe de Alsacia- que se inspiró en la tradición céltica y en la llamada "materia de Bretaña" para componer uno de sus más bonitos y aclamados poemas: "Yvain o El Caballero del León".


La Aventura de la Fuente es uno de los capítulos centrales de este roman. Calogrenant, caballero de la corte del rey Artús, relata el día en que, en busca de aventuras, se topó con una majestuosa fuente en el bosque de Brocéliande. Al derramar agua sobre su grada, se desencadenó una gran tormenta "tan mala y tan fuerte que cien veces creí morir por los rayos que caían a mi alrededor y por los árboles que se abatían"; y cuando amainó, oyó a lo lejos la llegada de un caballero armado, que no era otro que el custodio de la fuente. Allí se enfrentaron ambos con bravura: "Le di el golpe más fuerte que podía asestar, pues no me faltó el valor, le alcancé en la boca del escudo; puse en ello todas mis fuerzas y mi lanza voló hecha pedazos mientras la suya quedaba entera, ya que no era ligera y a mi parecer pesaba más que cualquier lanza de caballero, pues nunca había visto otra tan gruesa. El caballero me golpeó tan fuerte que me derribó de la grupa del caballo dejándome tendido en tierra, avergonzado y humillado". Ante el relato de Calogrenant, Yvain desea vengar la humillación de su primo, yendo a la fuente y derrotando a su custodio, cosa que desencadenará toda la obra. Pero esta aventura tiene unas claras referencias anteriores a Chrétien de Troyes, las cuáles son recogidas y explicadas por Isabel de Riquer -la autora de la introducción y traducción de El Caballero del León en la edición de Alianza Editorial- en el prólogo, que yo paso a transcribir a continuación:


"El origen del episodio de la fuente, su grada y la provocación de la tempestad es una de las cosas más claras y más seguras en la génesis de El Caballero del León. Respecto al bosque de Brocéliande, Wace (poeta anglo-normando de mediados del siglo XII, de cuyas obras -el roman de Brut y el roman de Rou- se inspiró Chrétien de Troyes) explica lo siguiente en su Roman de Rou empezado en 1160: "Brocéliande, del que tan a menudo hablan los bretones, es un bosque muy grande y muy famoso en Bretaña. La fuente de Barenton está al lado de una grada. Cuando tenían mucho calor, los cazadores solían ir a Barenton para coger agua en sus cuernos de caza y derramarla sobre la grada, y con ello hacían llover. Así se hacía, en otros tiempos, llover en el bosque y en los alrededores, pero no sé cuál era el motivo de esto. Si los bretones nos dicen la verdad, allí solían verse hadas y muchas otras cosas maravillosas. (...) Fui allí en busca de estas maravillas: vi el bosque y vi la tierra; busqué maravillas, pero no las encontré. Necio vuelvo, pues como un necio fui; si como un necio fui, como un necio vuelvo. Busqué necedades y por ello me tengo por un necio". La prueba de que Chrétien tenía ante sus ojos este pasaje de Wace, la da él mismo al acabar el relato de Calogrenant de la fracasada Aventura de la Fuente con estos versos: "Así fui y así vuelvo y al regresar me tengo por un necio; os he contado lo que ha sucedido y nunca debí hacerlo". Lo que le contaron los bretones a Wace acerca de las especiales características de esta fuente aparece también ampliado y novelizado en dos relatos galeses: Manawyddan, hijo de Llyr, que parece que puede pertenecer a la segunda mitad del siglo XI, y Owein y Lunet ya del siglo XII. Recoge, pues, Chrétien la información de Wace, y quizás otros relatos de ambiente céltico y procede a una auténtica recreación del tema central que desencadenará todas las aventuras de El Caballero del León. La fuente de Brocéliande existe todavía hoy y está situada en el bosque de Paimpont, a unos cuarenta kilómetros de Rennes. Chrétien, en su roman, la localiza en la Gran Bretaña y no en la Pequeña y Continental, ya que Yvain parte de la corte del rey Artús, en Carduel de Gales y a los tres días siempre cabalgando y sin que se haga mención alguna a travesía marítima, llega a la fuente, y lo mismo ocurre en las otras visitas que se hacen en el roman a Brocéliande. Nada impide creer que Chrétien ignorara a ciencia cierta la localización del bosque o no le interesara mantener una exacta puntualización geográfica en el roman. A excepción del Cligés en el que aparece una geografía conocida, en sus otros romans los itinerarios de los caballeros de la Tabla Redonda, los castillos y los lugares por donde pasan, están siempre situados dentro de lo imaginario y es inútil ceñirlos a un mapa, pues los dominios del rey Artús no tienen otros límites que los de la fantasía".

  • Para más información:
Le Centre de l'Imaginaire Arthurien
Pays Touristique de Brocéliande
Lectura grupal de "El caballero del león" en Sedice.com


Nueva imagen

Año nuevo, diseño nuevo.
Como veis, he actualizado la plantilla para adaptarla al nuevo formato de blog, con muchas más características y más fácil de manejar. Ya hacía tiempo que quería hacerlo, pero me daba miedo equivocarme y perder toda la información recopilada a lo largo de dos años. Sin embargo, ayer, y con una pequeña ayudita, me animé a reformarlo; y éste ha sido el resultado. Aún estoy probando algunas cosillas y me falta poner los contadores, pero creo que la nueva imagen le da otro tono al blog, quizá más austero y serio.

Por otra parte, viendo el archivo del blog, me he dado cuenta de que cada vez actualizo menos. Eso se debe a que, con el tiempo, he querido hacer unos posts más elaborados y especializados, lo que me lleva algunas horas de elaboración y dedicación. Espero poder actualizar más a menudo, añadiendo alguna novedad más rápida y fácil de escribir, para no tener que publicar tan sólo una entrada al mes.

Bueno, ¿y a vosotros os gusta la nueva imagen?

El monte Saint Michel


Aprovechando un artículo sobre el arte religioso francés que he leído esta tarde, me ha parecido oportuno reproducirlo aquí para compartirlo con vosotros, pues hace un resumen bastante acertado de lo que supuso este impresionante monte normando. Cabe destacar que algunas fuentes creen que el monte Saint Michel fue la inspiración para modelar la leyenda de la isla de Avalon, en la cual reposan los restos del rey Arturo tras morir en la batalla de Camlaan. Sin embargo, son muchas las influencias que los autores medievales recibieron a la hora de componer sus obras, así que este símil podría ser tan sólo una falsa teoría, alimentada por el ambiente místico y religioso que desprende la elevada abadía de Saint Michel.

Una cumbre del arte monástico

La imagen de la isla rodeada por las aguas cuando la marea está alta y unida a tierra firme por una ancha franja de arena cuando han descendido, aparece reproducida en multitud de folletos turísticos. Situada en la amplia bahía homónima que se abre al canal de la Mancha y en cuya entrada se sitúan las islas anglonormandas, la pequeña isla costera de Saint Michel es un promontorio rocoso de apenas 900 metros. Un dique de unos 1.800 metros de largo, construido en el curso del siglo XIX, une hoy de modo permanente la isla a tierra firme, pero en el pasado, la subida y la bajada de las aguas con las mareas fueron un factor de gran importancia para su desarrollo, al mantenerla aislada por vía terrestre durante períodos regulares, lo que facilitaba su defensa.



Según una leyenda local, en el siglo VIII, el arcángel San Miguel se le apareció al obispo de la localidad de Avranches, situada en la costa, al noreste de la actual isla, y le encargó la construcción de un santuario en un bosque cercano. Una vez finalizadas las obras, sucesivas mareas socavaron el terreno y transformaron la zona en una pequeña isla. Hacia mediados del siglo X, los monjes benedictinos llegaron a la isla y construyeron allí una iglesia románica. A partir de ese momento, Saint Michel se convirtió en un importante centro monástico. Además, sus condiciones estratégicas le confirieron también una gran importancia militar, característica que mantuvo durante el resto de la Edad Media. Más tarde, sirvió también de prisión y aunque perdió algo de su importancia estratégica, siguió siendo una fortaleza militar relevante. Este carácter viene acentuado por la gruesa muralla que se construyó durante el siglo XV en la parte suroriental para defender el pueblo, situado al pie de la abadía, y las instalaciones monásticas.

Sin embargo, la mayor importancia de la isla se la dio durante siglos su abadía, que fue centro de peregrinaciones. La iglesia románica inicial sirvió de punto de partida para los restantes edificios. El crucero se terminó de construir en el año 1023 y sus lados se elevaron sobre criptas provistas de gruesos pilares, que las elevaron sobre el promontorio rocoso. Junto a la iglesia se fueron construyendo las distintas dependencias del monasterio, iniciándose estos trabajos a comienzos del siglo XI. Son edificios de tres plantas que se elevan a ambos lados del templo formando dos niveles y que destacan por los gruesos contrafuertes que les sustentan y que confieren a todo el conjunto un magnífico aspecto de fortaleza inexpugnable. Allí se encontraban los dormitorios de los monjes, la sala capitular, la cocina, las despensas y varias otras dependencias. El claustro de la abadía es una hermosa combinación de estilos, en el período de transición del románico al gótico. Está formado por una doble hilera de 120 pilares y revela una gran armonía entre todos sus elementos.
  • Texto extraído de: "Monte Saint Michel y su bahía" a Patrimonio mundial de la humanidad: Francia y Europa Meridional, p. 21

ACTUALIZACIÓN

Actualizo tan sólo para comentar una pequeña curiosidad que se relaciona directamente con el "Mont Saint Michel". El sábado pasado, mientras estaba comprando en el Carrefour, encontré unas galletas que llamaron mi atención, en la sección de "comida de otros lugares". Como tengo bastante interés en las especialidades extranjeras, me fijé en unas galletas bretonas que resultaron ser hechas cerca de la bahía de Saint Michel. Y al final, acabé comprándolas. Por si os apetece probarlas, que dicho sea de paso, están muy buenas, os pongo una fotografía de la caja:




Ardell Morton y sus castillos escoceses


Ardell Morton
es una artista escocesa especializada en la pintura de paisajes de las Highlands, las tierras altas de Escocia, y de las islas Hébridas, un archipiélago de la costa oeste. Dedicada también a la investigación histórica de los clanes escoceses en relación a las fortalezas medievales, Ardell nos presenta la realidad que la envuelve a través de un trazo definido y unos colores espléndidos, brillantes y para nada apagados. Los castillos que aparecen en sus obras son un agradable recorrido por la historia de Escocia y rememoran un pasado magnífico y rico en construcciones, que han llegado hasta la actualidad como un símbolo característico de estos parajes desolados.
Para una mayor profundidad de su obra, intentaré mostraros algunas de las pinturas que más me han gustado:


El castillo de Duart, en la isla de Mull, es uno de los castillos escoceses más famosos. Perteneciente durante generaciones al clan MacLean, fue, originalmente, un castillo medieval de planta rectangular, modificado en el siglo XVII, pero usado como guarnición y plaza de armas hasta 1751, lo que le causó grandes desperfectos y el posterior abandono. No fue hasta 1910 cuando un miembro del clan emprendió las necesarias obras de restauración.



El castillo de Dunvegan, en la isla de Skye, pertenece al clan MacLeod desde 1270 y ha estado habitado contínuamente durante siglos. Una de las historias tradicionales más contadas y más fantásticas que rodean a este castillo, es la leyenda de la "Fairy Flag", uno de los tesoros más preciados del clan de Dunvegan. Según Ardell Morton, la bandera se documenta por primera vez en las "Norse Sagas" (una recopilación de antiguas leyendas e historias nórdicas, escandinavas y germánicas), cuando supuestamente cayó en posesión de Harald Harvarder, rey de Noruega, durante una incursión en Oriente Medio a inicios del siglo X. Siempre que desplegaba la bandera en una batalla, Harald salía victorioso. Pero desgraciamente, en una de las batallas que libró contra Inglaterra, la llamada "batalla de Stamford Bridge", sus enemigos atacaron sus tropas mientras dormían, sin posibilidad de poder usar la bandera. A continuación, la bandera reapareció misteriosamente en el castillo de Dunvegan junto con una advertencia o profecía en el siglo XVII: si la bandera era desplegada por tercera vez, la miseria caería sobre el clan de los MacLeod.


Sin duda alguna, el castillo de Eilean Donan es uno de los más representativos de Escocia. Situado cerca de la isla de Skye, en una pequeña isla al lado de los lagos Duich, Long y Alsh, el castillo de Eilean Donan se construyó en el siglo XIII sobre un antiguo asentamiento del siglo VI, usado por los pictos para defenderse de las incursiones vikingas. La región fue testimonio de numerosos cambios: desde refugio de guerra hasta residencia del clan MacRae, que lo restauró a inicios del siglo XX a causa de su estado ruinoso, debido a las diversas guerras y ocupaciones extrangeras que tuvieron lugar dentro de sus muros a lo largo de los siglos.

Y para terminar con este pequeño repaso, pondré algunas otras muestras, que vosotros mismos podéis ampliar consultando la página web de la artista.



Ardell Morton

"Castillo de Morton, en Dumfriesshire"
"Montañas en Balquhidder"



Ardell Morton
"Vieja granja en Ballimore"

"Otoño en Balquhidder"