Lais, de María de Francia


Ya está disponible, más pronto de lo que pensaba, mi nueva reseña en La Espada en la Tinta. Esta vez, se trata de unos cuentos breves escritos por María de Francia entre los siglos XII y XIII.

Muchas veces, cuando cae en nuestras manos un libro de literatura medieval, esperamos encontrar elementos fantásticos, maravillosos; relaciones amorosas de carácter cortés o un intenso enfrentamiento épico. Por suerte, el medioevo nos ha legado un buen número de obras de este tipo; narraciones y poemas que, mientras los leemos, nos hacen olvidar la desgraciada etiqueta de "siglos oscuros". Sin duda, este legado es un ejemplo del esplendoroso período de creatividad de la larga época medieval. Al menos, así lo pienso yo y muchos otros medievalistas.

Precisamente, los lais de María de Francia son una buena muestra de lo maravilloso en la literatura medieval. No obstante, antes de hablar sobre el contenido del libro, haría falta responder a la siguiente pregunta: ¿quién era María de Francia? María vivió, según podemos deducir, entre los siglos XII y XIII. Por desgracia, no conocemos prácticamente nada de su vida; ni tan sólo sabemos realmente quién era: algunos la han identificado con la condesa María de Champagne -mecenas de Chrétien de Troyes-, hija de Leonor de Aquitania y Enrique II Plantegenet; otros con María, abadesa de Shaftesbury o de Reading; algunos otros con Marie de Compiègne, mencionada en el Evangile aux femmes, o con Marie de Meulan, hija del conde normando Galeran de Meulan. Como veis, las interpretaciones son variadas. A pesar de ello, sí se sabe que escribió, a parte de los lais, fábulas, una Vie seinte Audree -santa anglosajona- y el Espurgatoire Saint Patrice -vida y hechos de este apóstol de Irlanda-.
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El último día de un condenado a muerte, de Victor Hugo


Ya está disponible en La Espada en la Tinta mi última reseña. En esta ocasión, se trata del análisis de dos relatos de Victor Hugo, ambientados en la Francia del siglo XIX: "Claude Gueux" y "El último día de un condenado a muerte":

Victor Hugo fue un hombre comprometido políticamente. No sólo lo demuestran sus continuos ataques contra el gobierno de Luis Napoleón Bonaparte -que le llevaron a un exilio de casi treinta años-, sino también buena parte de su producción literaria. Principal escritor del Romanticismo francés, cultivó una gran variedad de temas y géneros: narrativa -"Han de Islandia", "Notre-Dame de París", o una de sus novelas más conocidas, "Los miserables"-, teatro -"Cromwell", cuyo prefacio constituye el manifiesto del Romanticismo; "Hernani", adaptada por el libretista Piave para la ópera de Verdi; "Lucrecia Borgia" o "Ruy Blas"-, poesía -"Odas y baladas" o "Las Orientales"-, discursos, sátiras, pequeños relatos y artículos. Muchos de ellos denunciaban la denigrante situación del proletariado francés, las desigualdades sociales, el mal funcionamiento de la justicia o la decadencia de las instituciones de gobierno. "Claude Gueux" y "El último día de un condenado a muerte" están plenamente impregnados de esa crítica social que tanto caracterizó la obra de Victor Hugo.
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Carreras de caballos en el Bois de Boulogne


El Bois de Boulogne es un parque que se encuentra en el XVI arrondisement de París. A mediados del siglo XIX, este lugar era famoso por sus competiciones de caballos: en 1858 se había contruido el hipódromo de Longchamp sobre un antiguo emplazamiento de una abadía del siglo XII. Podéis imaginaros la atracción que ésto supuso entre las clases media-altas de la sociedad parisina. Además, aquí se celebraba una gran carrera internacional, el Grand Prix de París, la más importante de todo el año. Para esta ocasión, los asistentes llegaban con sus elegantes carruajes vestidos con sus mejores galas.

Os pongo unas pequeñas citas extraídas del libro "Los impresionistas se entretienen" -recomendabilísimo-, de Pamela Todd, que ilustran muy bien este acontecimiento:

Los parisinos del Segundo Imperio iban a las carreras como quien iba al teatro: los espectadores eran el espectáculo. Los extravagantes vestidos que lucían, los lujosos carruajes que los llevaban hasta allí, quién acompañaba a quién, todo era argumento y escenografía para la entusiasta muchedumbre que observaba desde los laterales de los Campos Elíseos, o desde las tribunas en las carreras. El drama lo proporcionaba la propia carrera, y desde la introducción den 1867 de un sistema organizado de apuestas mutuas, los espectadores de las carreras podían incrementar la tensión haciendo una apuesta.

Naturalmente, estas actividades tan modernas y excitantes atrajeron a los impresionistas. Manet y Degas eran habituales en las pistas de Longchamp, Auteuil, Chantilly y Versalles, y las emplearon como escenarios de sus cuadros, aunque Manet tendía a describir la gran emoción y velocidad de una carrera, mientras que Degas, con su ojo de novelista para el detalle, encuentra un drama sutil en el jinete caído, la salida nula o la tensión de los jockeys sobre sus monturas en la zona acordonada enfrente de la tribuna principal. La extraordinaria modernidad de Degas resulta especialmente evidente en estos cuadros que ofrecen una mirada a una sociedad que estaba sufriendo una profunda y rápida transformación.


Childe Hassam
En el Grand Prix de París (1887)

Childe Hassam
Día del Grand Prix (1887)


Manet
Las carreras en Longchamp (1864)


Manet
Carrera en el Bois de Boulogne (1864)


Degas
Salida nula (1872)

Pinturas (VI)


Delacroix
Greece on the Ruins of Missolonghi (1826) [Musée des Beaux-Arts, Bordeaux]
Gustave Moreau
Edipo y la esfinge (1864) [Metropolitan, Nueva York]


James Jacques Tissot
Seaside (1878) [Cleveland Museum of Art]
William-Adolphe Bouguereau
Elegy (1899)
[Colección privada]


Ingres
Napoleón en su trono imperial (1806) [Musée de l'Armée, París]
Thomas Gainsborough
Giovanna Baccelli (1782) [Tate Gallery, Londres]


Canaletto
Westminster Abbey with a Procession of Knights of the Bath
(1749) [Westminster, Londres]
Bernardo Bellotto
The Kreuzkirche in Dresden (1756) [The Hermitage, St. Petersburg]


Fragonard
El columpio (1769) [Colección Wallace, Londres]
Luca Giordano
La diosa Flora (1697) [El Prado] [No expuesto]


Jacob van Ruisdael
View of Haarlem with Bleaching Grounds (1665) [Kunsthaus, Zurich]
Rembrandt
Jeremiah lamenting the destruction of Jerusalem (1630) [Rijksmuseum, Amsterdam]


Quinto aniversario


Y aquí estamos de nuevo, celebrando un año más; ¡el quinto! Cinco años manteniendo este blog con las mismas ganas que cuando empecé, un 27 de mayo del año 2006. ¡Qué lejos queda!

Como habéis podido comprobar, en este último año el blog ha experimentado un ligero cambio; no sólo de aspecto -con esa preciosa imagen que se pierde en la lejanía, insinuando un bosque que invita a continuar paseando por él, como yo os invito a adentraros en mi mundo- sino también de contenido: la temática medieval, a la que me dedicaba casi en exclusiva, ha dejado paso a la pintura y a la literatura, sobre todo del siglo XIX. Quién sabe si el año que viene me apetece cambiar otra vez de rumbo. Al fin y al cabo, aquí se reflejan buena parte de mis gustos.

También me decidí a abrir un nuevo blog dedicado a los cómics, Journey Into Mystery; y empecé a colaborar en La Espada en la Tinta -un blog dedicado, principalmente, a la literatura fantástica-, realizando reseñas de libros.

Así que sólo me queda una cosa por decir: ¡muchas gracias a todos por leerme!


Bernardo Bellotto
Dresden from the Right Bank of the Elbe, above the Augustusbrücke (1747)
[Gemäldegalerie, Berlin]